El fenómeno El Niño también afecta a los niños

De 25,8 millones de niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe, uno de cada siete está expuesto a riesgos que derivan de las sequías e inundaciones asociadas a El Niño. Esto aumenta las desigualdades y vulnerabilidades que ya existen porque afecta el acceso a servicios esenciales.

¿Qué es El Niño?

Es un evento climático que sucede cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal, alterando los vientos y la presión atmosférica. En varias regiones de Sudamérica provoca lluvias e inundaciones, en otras zonas puede causar falta de agua, altas temperaturas o periodos secos. A nivel global, altera la atmósfera, aumenta la actividad de los huracanes y genera un aumento temporal de la temperatura promedio del planeta.

Sequías, inundaciones y hambre

En el corredor seco de Centroamérica, que abarca partes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, este fenómeno puede provocar que haya menos precipitaciones, lo cual podría afectar la producción agrícola. Esto podría llevar a un aumento de la inseguridad alimentaria y un mayor riesgo de malnutrición para niños, niñas y familias que ya tienen dificultades para acceder a alimentos y agua potable. Estas condiciones también pueden llevar a que los niños, niñas y adolescentes no puedan ir a la escuela y continuar con sus estudios porque si no pueden alimentarse de forma adecuada, es muy difícil que puedan aprender. Esto se agrava más si se tiene en cuenta que están en pleno desarrollo y la nutrición es fundamental.

También está avanzando la temporada de huracanes. Esto pone en mayor peligro a las comunidades que ya están en condiciones vulnerables.

Hay zonas que pueden tener más cantidad de lluvias como la costa del Pacífico de México y algunas zonas de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay y Paraguay. Esto puede aumentar los riesgos de inundaciones, los daños a la infraestructura y puede afectar a escuelas, servicios de salud y sistemas de agua. Por otro lado, Bolivia, Colombia, Chile y Venezuela se ven afectados por una disminución de los niveles de embalses y un mayor riesgo de incendios forestales.

El director de UNICEF para América Latina y el Caribe dijo que es necesario actuar ahora para fortalecer la preparación, proteger los servicios esenciales y asegurar que la niñez tenga el apoyo que necesita.

Prepararse antes de la emergencia

Que los distintos países de la región fortalezcan su preparación ante emergencias es fundamental. Por eso, UNICEF está trabajando con gobiernos y actores humanitarios. Monitorean riesgos, estiman impactos e identifican acciones clave antes, durante y después de eventos climáticos. La organización busca garantizar que los servicios esenciales lleguen a quienes más los necesitan.

UNICEF también insta a gobiernos, socios y donantes a actuar ahora que es posible para mitigar los efectos del Niño con tres acciones: Invertir en acciones que ayuden a anticipar y prepararse para el fenómeno; brindar financiamiento flexible que abra la posibilidad actuar rápidamente teniendo en cuenta los pronósticos y cerrar la brecha de financiamiento específica para la niñez, aumentando el apoyo a servicios esenciales como la nutrición, la salud, el agua segura, entre otros.

Para muchos niños, niñas y adolescentes de la región, una sequía, una inundación o un huracán puede ser mucho más que un problema climático.

Por eso, UNICEF insiste en que hay que prepararse antes de que lleguen las emergencias. Tanto los gobiernos como las organizaciones deben anticipar los riesgos y tener los recursos necesarios para responder.

Los efectos de El Niño son distintos según la zona y quienes ya viven situaciones de vulnerabilidad son generalmente los que quedan más expuestos. Actuar puede hacer una diferencia y evitar que un fenómeno climático termine profundizando más las desigualdades que ya existen.