Francisco fue elegido en 2013 y falleció en 2025. En esos 12 años dejó un enorme legado para la humanidad, pero principalmente para los jóvenes. Difundió mensajes de amor y comprensión y solidaridad, y buscó que la Iglesia estuviera más cerca de las personas que más lo necesitaban. Su forma de ejercer el papado también estuvo marcada por la sencillez, el diálogo y la preocupación por problemas que atravesaban a la sociedad.
De Buenos Aires al Vaticano
El 13 de marzo de 2013, Francisco fue elegido como el 266° Papa de la Iglesia Católica, luego de la renuncia de Benedicto XVI. Así fue como Francisco se convirtió en el primer Papa latinoamericano, el primero jesuita y el primero en elegir este nombre, en honor a San Francisco de Asís “el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia su creación”, simbolizando un compromiso con la humildad, la paz y el compromiso con los necesitados. Fue elegido a los 76 años, pero la edad no fue impedimento para que tenga una gran energía en su pontificado. Desde el primer Jueves Santo, decidió celebrar la Misa de la Cena del Señor fuera del Vaticano, yendo a cárceles, centros de acogida para personas con discapacidad o personas dependientes de drogas.
Jorge Mario Bergoglio nació y creció en Buenos Aires en una familia de inmigrantes italianos. Estudió en escuelas públicas, jugaba al fútbol y era hincha de San Lorenzo. Completó sus estudios y trabajó como técnico químico antes de ser sacerdote.
Una forma distinta de ser Papa
Durante su pontificado, el Papa Francisco vivió en la Casa Santa Marta, una casa sencilla dentro del Vaticano. Así lo decidió él, siendo coherente con su estilo de vida austero y su deseo de estar más cerca de la gente. En esta casa, compartía los espacios comunes con otros sacerdotes y huéspedes. También mantenía una rutina más normal. Francisco renunció a recibir un salario, ya que veía que sus necesidades estaban cubiertas por el Vaticano y no necesitaba nada más allá de eso. Siempre tuvo una vida austera, tanto en gastos como en decisiones.
Una iglesia más cerca de la gente
Francisco promovió una Iglesia cercana a los marginados, de la periferia hacia adentro, reformó las estructuras internas del Vaticano, tuvo un gran compromiso con el cuidado del medioambiente y escuchó a los jóvenes, alentando espacios para su protagonismo. También realizó lavados de pies a los presos, lo cual fue un gran símbolo de humildad y servicio e ilustró su vocación de cercanía y entrega, desafiando las percepciones tradicionales de autoridad y liderazgo.
Denunció la “cultura del descarte”, luchó por la dignidad de comunidades indígenas, publicó una encíclica que fue un llamado a proteger la tierra, la cual él llamaba “nuestra casa común”, así vinculó el cuidado de la naturaleza con la justicia para los pobres.
También impulsó el diálogo interreligioso entre líderes del islam, el judaísmo y otras confesiones, promovió una mayor inclusión dentro de la Iglesia y dió más protagonismo a las mujeres dentro del Vaticano.
Francisco fue un Papa que actuó ante la indiferencia y el egoísmo. Vivía con sencillez y atento a las problemáticas mundiales. Su forma de acercarse a las personas, especialmente a quienes muchas veces quedan en los márgenes, fue una de las características que más marcaron sus años al frente de la Iglesia.
Con su legado, transformó corazones y tuvo acciones concretas para ayudar a los más vulnerables. Habló de pobreza, del cuidado del ambiente, de inclusión y de la necesidad de escuchar a quienes muchas veces no son escuchados.
Después de 12 años de pontificado, su figura quedó vinculada a una idea simple: estar cerca de las personas. Para Francisco, la fe no podía quedar solamente en palabras. También tenía que verse en la manera de tratar a los demás, de acompañar a quienes sufren y de cuidar nuestra casa común.
Su legado continúa más allá de su muerte.
