La ONU documentó cerca de 10.000 casos durante 2025 y alertó que la impunidad, las restricciones de acceso y la falta de financiamiento impiden dimensionar la magnitud real de los abusos.
Un nuevo informe de Naciones Unidas advierte que en 2025 se registraron cerca de 10.000 casos de violencia sexual vinculada a conflictos armados en distintas regiones del mundo, más del doble de los registrados en 2024. Entre los crímenes documentados figuran que la violación, la esclavitud sexual, los matrimonios forzados y los secuestros continúan siendo utilizados como herramientas de guerra y represión en África, Oriente Medio, Europa y el Caribe.
Sobre esto, la representante especial de la ONU para la violencia sexual en los conflictos, Pramila Patten, señaló que los casos registrados epresentan solo una parte del problema, ya que las cifras reflejan abusos que permanecen ocultos y que en muchos casos nunca llegan a denunciarse.
El documento reúne denuncias verificadas en 21 países afectados por conflictos e identifica como responsables a 77 actores, entre ellos 15 estatales y 62 grupos no estatales. Entre los hechos documentados en el informe figuran violaciones individuales y colectivas, esclavitud sexual, trata de personas, matrimonios forzados y secuestros.
Las principales víctimas
Este nuevo informe de la ONU vuelve a reafirmar que las principales víctimas de este tipo de violencia continúan siendo las mujeres y las niñas. Sin embargo, el texto también señala agresiones contra hombres y niños en los centros de detención, donde la violencia sexual es utilizada como forma de tortura. Al mismo tiempo, las personas LGBTQI+ también enfrentaron mayores riesgos de persecución y ataques selectivos.
La ONU documentó que las víctimas de estos ataques van de entre 1 a 70 años de edad y que se incluyendo a personas con discapacidad. Además, alertó que muchos de estos delitos estuvieron acompañados de violencia extrema, incluidos asesinatos posteriores a las agresiones sexuales.
Patten indicó que detrás de cada estadística hay historias atravesadas por el dolor y el impacto duradero de la guerra. «Este informe trata sobre el sufrimiento humano de las sobrevivientes y de las comunidades que continúan viviendo bajo la sombra de los conflictos», sostuvo.
Israel y Rusia incorporados a la lista
Una de las novedades del informe es la incorporación, por primera vez, de las fuerzas armadas y de seguridad de Israel y de la Federación de Rusia entre los actores señalados por patrones de violencia sexual vinculados a conflictos armados.
En el caso de Israel, Naciones Unidas indicó que recibió denuncias de violencia sexual sufrida por personas secuestradas durante los ataques de Hamás y otros grupos palestinos. Sin embargo, aclaró que no pudo verificar esos testimonios de manera independiente debido a las restricciones de acceso para realizar investigaciones sobre el terreno.
A su vez, el organismo confirmó múltiples casos de violencia sexual contra palestinos detenidos en Israel y en el Territorio Palestino Ocupado. Entre ellos figuran violaciones, agresiones sexuales, desnudez forzada y amenazas durante detenciones e interrogatorios. Los principales señalados en el informe son las fuerzas de seguridad y el personal penitenciario israelí.
Respecto de Rusia, Naciones Unidas documentó 310 casos verificados de violencia sexual en territorios ocupados de Ucrania y dentro del propio país. Los testimonios incluyen violaciones, mutilaciones genitales, descargas eléctricas y otras formas de tortura dirigidas principalmente contra civiles detenidos y prisioneros de guerra.
Según el informe, estas prácticas fueron utilizadas de manera sistemática para castigar, intimidar, humillar o forzar confesiones. Naciones Unidas también cuestionó la falta de cooperación de las autoridades rusas con los mecanismos internacionales encargados de investigar estos hechos.
Grupos armados y falta de asistencia
La ONU también advierte que numerosos grupos armados no estatales, incluidos grupos criminales organizados, continúan utilizando la violencia sexual para consolidar el control sobre territorios y comunidades, especialmente en zonas atravesadas por disputas por recursos naturales particularmente en diversas regiones de África.
En esta línea, el informe señala que los riesgos aumentan en regiones fronterizas o alejadas de los centros urbanos, donde las redes de protección y asistencia suelen ser más débiles o directamente inexistentes. Las mujeres y niñas desplazadas o refugiadas aparecen entre los sectores más vulnerables.
A esto se le suma la circulación masiva de armas pequeñas, que continúa alimentando distintos tipos de violencia en escenarios de conflicto. Naciones Unidas alertó que las restricciones al acceso humanitario, la inseguridad y los recortes presupuestarios dificultan no solo la documentación de los abusos, sino también el acceso de las sobrevivientes a la asistencia. En varios países, la reducción de fondos obligó al cierre de espacios seguros para mujeres y niñas y afectó servicios esenciales de apoyo psicológico, médico y legal.
Naciones Unidas advierte que la falta de financiamiento deja a las víctimas sin atención adecuada y también limita la capacidad de los Estados para prevenir estos delitos, investigarlos y sancionar a los responsables, debilitando la confianza de las sobrevivientes en las instituciones encargadas de proteger sus derechos.
