Terremoto en Panamá: qué se está haciendo para ayudar

Un terremoto puede cambiar la vida de muchas personas en solo segundos. Las casas quedan dañadas, las escuelas cierran y el acceso a agua o atención médica se vuelve mucho más difícil. En Panamá el 9 de octubre de 2026 hubo un fuerte terremoto de magnitud 7,5 en el sur. Hay daños en todo el país. Frente a esta situación, UNICEF, ACNUR y el Gobierno panameño están trabajando para llevar ayuda a las comunidades afectadas, especialmente a niños y niñas que necesitan asistencia.

Hubo daños en varias provincias

El Gobierno Nacional junto al Sistema de las Naciones Unidas en Panamá mediante ACNUR se movilizó rápidamente para dar apoyo a las comunidades que fueron afectadas. Les dieron 16,8 toneladas de artículos de ayuda. Entre ellos había tiendas de campaña, utensilios de cocina, mosquiteros, artículos de primera necesidad, entre otros bienes que sirvieron para satisfacer las necesidades más urgentes.

Todavía no se sabe si hay personas fallecidas o desaparecidas. El único dato que hay por ahora es que hay 27 heridos y más de 300 evacuados. También se sabe que hubo réplicas de hasta 6,9.

Trabajo conjunto entre el gobierno, ACNUR Y UNICEF

El gobierno declaró estado de emergencia y está dando respuesta a través del Sistema Nacional de Protección Civil y su Centro de Operaciones de Emergencia. ACNUR está colaborando con el gobierno bajo la coordinación del Coordinador Residente de las Naciones Unidas.

UNICEF registró que más de 8.000 niños y niñas necesitan asistencia luego del terremoto, para lo cual está dando asistencia con suministros de emergencia. Atienden necesidades en salud, agua y saneamiento, así como en educación y protección de la niñez.

Según los datos de esta organización, hay 38.000 personas, entre las cuales hay 8.300 niños, niñas y adolescentes que necesitan asistencia humanitaria.

El terremoto generó daños en casas, escuelas, instalaciones de salud e infraestructura crítica de agua y transporte. Como es tan reciente, todavía hay evaluaciones sobre los daños, pero hay algunas provincias como Veragua, Coclé, Herrera y Los Santos donde ya se confirmaron impactos significativos.

Miedo, angustia y necesidad de financiamiento

Olga Isaza es la Representante de UNICEF en Panamá y dijo que tres días después del terremoto, los niños, niñas y sus familias siguen viviendo el miedo y la angustia que les generan las réplicas. Son miles de niños y niñas en las comunidades más afectadas los que enfrentan interrupciones en los servicios esenciales, incluso el acceso al agua potable y la educación.

Junto con el Ministerio de Salud, UNICEF desplegó carpas para ayudar a que los servicios de salud continúen en instalaciones que fueron afectadas por el terremoto. A su vez, puso a disposición de las autoridades sanitarias 16 carpas y evalúa necesidades adicionales para contribuir al mantenimiento de los servicios esenciales.

UNICEF necesita 2,5 millones de dólares para apoyar la asistencia vital y las acciones de recuperación temprana de niños, niñas y familias afectadas.

La coordinación entre UNICEF, el gobierno nacional y sus socios humanitarios ampliaron la respuesta de emergencia, llevando personal adicional y moviendo suministros esenciales para garantizar que los niños y niñas sigan estando en el centro de sus esfuerzos de respuesta humanitaria.

Mientras siguen evaluando el alcance de los daños, miles de familias panameñas necesitan ayuda para atravesar los días posteriores al terremoto. Para muchos niños y niñas los daños causados por el terremoto les impide ir a la escuela, tener dificultades para acceder al agua potable o vivir con el miedo de que siga habiendo réplicas.

Por eso, la asistencia de organizaciones como UNICEF Y ACNUR y las autoridades panameñas es fundamental para que las comunidades puedan empezar a recuperarse de a poco. Sin embargo, todavía quedan muchas necesidades que todavía no fueron atendidas y faltan recursos para sostener la ayuda durante los próximos meses. La prioridad es que las familias puedan  seguir adelante después de todo lo que pasó y que los niños y niñas tengan acceso a los servicios básicos que necesitan.