Los partidos de ultraderecha están ganando elecciones en distintos países. Esto vuelve a poner sobre la mesa qué está pasando con las democracias, y, sobre todo, qué lugar ocupan los derechos humanos. En Alemania, Alternativa para Alemania (AfD) ganó en el estado de Sajonia-Anhalt. El resultado muestra el crecimiento que viene teniendo este espacio político y su avance hacia el poder. Algunos líderes de este partido han hecho declaraciones antisemitas, antimusulmanas y antidemocráticas. También han utilizado lemas nazis acompañándolos de la frase “Todo por Alemania”.
Vulneración del voto femenino
El Instituto Alemán de Derechos Humanos manifestó en un informe de 2023 que AfD tiene como objetivo principal eliminar el orden democrático básico libre.
Pero Alemania no es el único caso. Los partidos de ultraderecha avanzan en distintas partes del mundo. En Estados Unidos, un movimiento de estas características impulsó una reunión de mujeres en la que tuvo protagonismo Erika Kirk, viuda de Charlie Kirk, referente de ultraderecha. Cerca de 3.000 mujeres participaron de la reunión, donde se discutió la posibilidad de renunciar al voto femenino. La idea es que los hombres deberían votar por toda la familia. De allí nació el eslogan “un hogar, un voto”.
La propuesta llama la atención porque se trata de un derecho que no siempre estuvo garantizado. El voto femenino fue una conquista de distintas luchas sociales y, aunque hoy pueda parecer algo dado dentro de una democracia, no lo fue durante mucho tiempo.
Cambio climático y derechos humanos
El cambio climático también aparece en esta discusión. Estos partidos han cuestionado o directamente negado el cambio climático, lo cual es muy peligroso teniendo en cuenta los distintos fenómenos que están sucediendo hoy en día. Un ejemplo de esto es el caso de Nepal, donde el derretimiento de glaciares ha generado riadas muy fuertes y poco predecibles.
Y cuando hablamos de este avance, no se trata solamente de una cuestión electoral. También hay consecuencias que alcanzan directamente a los derechos humanos. Distintos organismos y organizaciones internacionales denunciaron vulneraciones a los derechos humanos por parte de distintos gobiernos de ultraderecha.
Entre estas vulneraciones se encuentran las políticas de expulsión y control fronterizo. Las deportaciones masivas y las restricciones severas al asilo son parte de estas propuestas. A esto se suma el discurso xenófobo, que muchas veces relaciona a la inmigración con la criminalidad o el desempleo. Esto fomenta la discriminación y debilita la protección legal de las minorías étnicas y religiosas.
Democracia, diversidad y memoria histórica en disputa
La discusión también alcanza a los derechos de género y diversidad. Los recortes en programas de educación sexual, el desmantelamiento de ministerios o secretarías dedicadas a la equidad, la reducción de presupuesto para prevenir la violencia de género muestran un retroceso en estas políticas. También hubo propuestas de leyes que prohíben las expresiones de diversidad de género o, incluso, el matrimonio igualitario.
Algo similar pasa con la calidad democrática y la institucionalidad. Se ha atacado tanto al pluralismo como a la prensa a través de medidas para recortar la libertad de expresión de medios disidentes u organizaciones de la sociedad civil. A esto se suma la revisión de la memoria histórica, que aparece en el cuestionamiento o la negación de crímenes estatales pasados o del Holocausto. Esto erosiona el derecho a la verdad y la reparación de las víctimas.
La utilización de símbolos nazis o la reivindicación del Holocausto en 2026 no puede naturalizarse. La lucha contra el negacionismo y la distorsión histórica es fundamental para prevenir genocidios y proteger la dignidad humana. El Holocausto fue uno de los antecedentes fundamentales en la construcción del sistema moderno de derechos humanos. Por eso, negarlo o reivindicarlo también significa poner en discusión las bases legales y morales que buscan proteger a la humanidad.
Todo esto lleva a pensar que el crecimiento de la ultraderecha no puede verse solo como un fenómeno electoral. Su avance también nos lleva a plantear preguntas sobre el futuro de los derechos humanos, la protección de las minorías, la igualdad, las políticas ambientales y la calidad de las instituciones democráticas. Las reflexiones de Guillermo Whpei ponen el foco en la importancia de defender los derechos humanos y la democracia cuando escuchamos discursos que buscan naturalizar la discriminación, la exclusión y la desigualdad.
Defender estos derechos implica también prestar atención a los discursos que muchas veces se presentan como nuevas respuestas a problemas sociales, pero que pueden terminar poniendo en discusión derechos que ya parecían consolidados. Es necesario fortalecer las instituciones, la participación ciudadana y la defensa de los derechos humanos para seguir construyendo sociedades democráticas e inclusivas.
