Cuando murió el Papa Francisco, una de las preguntas que quedaron abiertas fue qué rumbo tomaría la Iglesia con su sucesor. Después de años marcados por los llamados a la paz, la preocupación por las personas más vulnerables y la apertura al diálogo, la llegada de León XIV despertó expectativas sobre lo que vendría. Y aunque todavía queda mucho por ver, sus primeras intervenciones empezaron a dar algunas pistas. Hay temas en los que parece querer seguir el camino de Francisco, aunque encontrando su propia manera de llevar ese legado.
Una iglesia abierta al diálogo
El Papa León XIV fue elegido el 8 de mayo de 2025 y desde ese momento, mostró que iba a tener muchas continuidades con la enseñanza de su predecesor, Francisco. León XIV fue Misionero en Perú por más de 40 años, es el primer pontífice agustino de la historia y también el primero con doble nacionalidad: americana y peruana.
En su juventud, estudió ingeniería, pero descubrió su verdadera vocación en la vida religiosa, la cual llevó a cabo en la Orden de San Agustín. La centralidad de la espiritualidad agustiniana es que “aunque los cristianos seamos muchos, en el único Cristo somos uno”. Para el Papa, promover la unidad y la comunión, es fundamental.
León XIV insta a los cardenales y a la Iglesia a seguir con la dinámica del Concilio Vaticano II y su actualización realizada por Francisco. En su primera bendición, León le rindió un homenaje a Francisco.
Las continuidades entre León y Francisco se presentan en los discursos de León. Se vió en el discurso inaugural, donde tocó temas como la Iglesia sinodal y la Iglesia como constructora de puentes. Esto recuerda lo que Francisco dijo cuando habló sobre una Iglesia en movimiento, lo cual León retomó diciendo “ser una iglesia misionera, una iglesia que construye puentes, que dialoga…”. Este mensaje muestra la determinación de continuar con el impulso de fraternidad y apertura que Francisco empezó.
Llamado a la paz y justicia social
León, al igual que Francisco, también hace llamados a la paz y lucha por ella, proclamando “Nunca más a la guerra!”.
León también se pronunció a favor de los principios de la justicia social y eligió ayudar a los más vulnerables, tan queridos por Francisco. La elección del nombre de León estuvo inspirada en la nueva revolución industrial y en los avances en inteligencia artificial, la cual sería un don divino cuyo uso debe regirse por la responsabilidad y la ética. También advierte sobre los riesgos que tiene la creciente autonomía de la IA, en particular su impacto en la verdad en el ámbito público y las implicancias para la rendición de cuentas y la seguridad.
Preocupaciones por la inteligencia artificial
León tuvo un encuentro con 6.000 periodistas de todo el mundo. En esa reunión, reiteró su deseo, reconociendo que la inteligencia artificial tiene un inmenso potencial, el cual requiere discernimiento y sabiduría para servir al bien común. Recordó que la responsabilidad recae en cada individuo. Esta fue otra de las cuestiones sobre las cuales Francisco también reflexionó.
La llegada de León XIV no significa empezar de cero. En sus primeros discursos y encuentros, el nuevo Papa dejó ver que hay varias cuestiones del pontificado de Francisco que quieren mantener presentes: la búsqueda de la paz, el diálogo entre distintos sectores, la preocupación por los más vulnerables y los desafíos que plantea la inteligencia artificial. Son temas que muestran que la Iglesia también tiene que pensar cómo responder a los problemas de un mundo que cambia constantemente.
De todos modos, una cosa es sostener esos principios en los discursos y otra es llevarlos a la práctica. Con el tiempo, se verá qué decisiones toma León XIV y hasta dónde logra avanzar con esa dirección. El legado de Francisco sigue presente, pero ahora León tiene que decidir cómo continuar ese cambio.
