Denuncian torturas y violencia sexual contra activistas de la flotilla humanitaria interceptada por Israel

Participantes de la misión internacional que intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza denunciaron agresiones físicas, abusos y detenciones ilegales tras ser interceptados por fuerzas israelíes en aguas internacionales.

La semana pasada, la Flotilla Global Sumud, que transportaba activistas y ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, fue interceptada por fuerzas israelíes en aguas internacionales y varios de sus integrantes denunciaron haber sufrido golpes, torturas y violencia sexual durante su detención.

La Flotilla transportaba a 428 pasajeros y llevaba alimentos, medicinas y suministros humanitarios para civiles en Gaza. La misión fue organizada en medio de una crisis humanitaria cada vez más grave en el enclave palestino. Según estimaciones de Naciones Unidas, más del 60% de los niños y niñas menores de dos años sufren dificultades de acceso a la alimentación, mientras miles de mujeres embarazadas y en período de lactancia padecen desnutrición.


La misión reunía a más de 70 embarcaciones y cerca de 3.000 personas provenientes de más de cien países con el objetivo de llevar suministros y reclamar el acceso sin restricciones a la Franja de Gaza. El 29 de abril, fuerzas israelíes realizaron la primera interceptación de al menos 22 barcos en aguas internacionales frente a la isla de Creta, en Grecia, a más de 1.200 kilómetros del enclave palestino, bloqueando además los canales de comunicación de las embarcaciones abordadas.


Aproximadamente 175 personas fueron detenidas y la mayoría desembarcó en Creta bajo custodia de la policía griega. Sin embargo, dos activistas, el hispano-palestino Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila, fueron trasladados a territorio israelí y permanecieron 11 días detenidos en el centro de Shikma, en Ashkelon.

Denuncia de agresiones y abuso

Según publicó CNN, abogados de la organización israelí de derechos humanos Adalah, que representa a los activistas de la flotilla, documentaron testimonios de personas que denunciaron haber sido atacadas con pistolas táser, balas de goma y golpes que, en algunos casos, les provocaron fracturas y lesiones de gravedad.

Por otro lado, un comunicado de la Flotilla Global Sumud agregó que los activistas habían sido sometidos a violencia sexual, incluidas “múltiples denuncias de violación”, entre las que se menciona la “penetración forzada con una pistola”

Por su parte, el Servicio Penitenciario israelí declaró que las acusaciones son falsas y que carecen de sustento porque sostienen que actuaron de acuerdo con la ley. En esa misma línea, las Fuerzas de Defensa de Israel también rechazaron las acusaciones de abusos por parte de sus soldados y declararon que sus “órdenes exigen un trato respetuoso y apropiado a los participantes de la flotilla en los buques interceptados, y existen procedimientos claros y establecidos al respecto”.

Mientras tanto, Miriam Azem, coordinadora de incidencia internacional de Adalah, afirmó que “en los últimos 10 años en que Adalah ha representado a activistas en flotillas, esta es con diferencia la violencia y las agresiones más graves que hemos encontrado”. 


A su vez, desde Adalah expresaron que dejarían que los y las activistas que afirmaron haber experimentado violencia sexual hablaran por sí mismos. Esto se dio porque algunos sobrevivientes no querían entrar en detalles sobre los abusos y agresiones que habían sufrido, sostuvo Azem, mientras que otros temían represalias ya que aún estaban detenidos en Israel.

Uno de estos casos es el de la cineasta y activista australiana Juliet Lamont, quien declaró ante medios de comunicación que fue golpeada y agredida sexualmente por cinco hombres en un contenedor de carga a bordo de lo que ella llamó un “barco prisión” israelí.


La detención

El lunes 18 de mayo, fuerzas navales israelíes comenzaron a interceptar a un segundo grupo de la Flotilla Global Sumud en aguas internacionales ubicadas al oeste de Chipre, a unos 460 kilómetros de la costa de Gaza, territorio que permanece bajo bloqueo marítimo por parte de Israel.

Los organizadores de la Flotilla Global Sumud aseguraron que para la noche del martes todas las embarcaciones habían sido detenidas, aunque una de ellas consiguió acercarse hasta unas 80 millas náuticas del territorio palestino.

Al mismo tiempo, denunciaron que Israel llevó adelante una “agresión ilegal en alta mar” y afirmaron que las fuerzas israelíes dispararon contra seis embarcaciones, utilizaron cañones de agua y embistieron deliberadamente uno de los barcos.

Durante la tarde del miércoles, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, publicó en sus redes sociales un video acompañado por el mensaje: “Así es como recibimos a los partidarios del terrorismo. Bienvenidos a Israel”.

En las imágenes difundidas se observa al funcionario recorriendo un centro de detención ubicado en el puerto de Ashdod, donde permanecían detenidos varios activistas de la flotilla.

En uno de los fragmentos, personal de seguridad reduce a una activista que grita “Free, Free, Palestine” (“Libre, Palestina libre”) mientras Ben Gvir pasa a pocos metros de la escena y les dirige insultos. 

Luego de eso, el ministro aparece agitando una gran bandera israelí frente a decenas de activistas arrodillados en el suelo, con las manos atadas detrás de la espalda, mientras les dice en hebreo: “Bienvenidos a Israel. Nosotros somos los dueños”.

Otras imágenes que circularon, muestran a activistas arrodillados sobre la cubierta de una embarcación mientras suena el himno nacional israelí.

Mientras continúan las denuncias por abusos y detenciones ilegales, organismos internacionales y grupos de derechos humanos advierten que la situación en Gaza y las acciones contra las flotillas humanitarias profundizan las acusaciones de violaciones sistemáticas al derecho internacional por parte de Israel.

Guillermo Whpei