Sudamérica perdió más de 40 millones de hectáreas de bosque en diez años



Un nuevo informe de Naciones Unidas sostiene que la región registró la mayor pérdida neta de bosques del planeta entre 2015 y 2025. La organización advirtió que los compromisos internacionales para revertir la deforestación continúan lejos de cumplirse.

El nuevo documento de la ONU mostró que entre 2015 y 2025, Sudamérica perdió más bosques que cualquier otra región del mundo. En una década, desaparecieron alrededor de 41 millones de hectáreas, un promedio de 4,10 millones cada año.

La pérdida incluye más de diez millones de hectáreas de bosques primarios: ecosistemas antiguos, densos y difíciles de reemplazar, esenciales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación del clima.

Los números indican que los bosques siguen desapareciendo debido a la agricultura, la urbanización y el cambio climático. A pesar de años de compromisos internacionales, la ONU advierte que el mundo sigue lejos de detener y revertir la deforestación para 2030.

No todo lo verde es bosque

Si bien el informe destaca que la pérdida neta de bosques a nivel mundial sigue siendo muy inferior a la registrada en los años noventa, también señala que el ritmo de pérdida volvió a aumentar en la última década. Entre 2015 y 2025, el planeta perdió más de 40 millones de hectáreas de bosque, frente a una pérdida anual promedio menor en la década anterior.

Por otra parte, según el documento de la ONU, la pérdida de bosques primarios se redujo de forma significativa respecto del periodo anterior. Aun así, estos ecosistemas especialmente valiosos siguen desapareciendo a un ritmo de 1,61 millones de hectáreas al año.

Un bosque primario no es simplemente un grupo de árboles viejos. Se trata de un sistema vivo que ha evolucionado durante siglos, capaz de almacenar más carbono, sostener mayor biodiversidad, regular mejor el agua y resistir con más fuerza sequías, incendios y plagas que muchos bosques jóvenes o plantaciones recientes. 

Esto significa que aunque los bosques reforestados pueden compensar estadísticamente la pérdida de bosques antiguos, no pueden reproducir su biodiversidad ni su capacidad de almacenamiento de carbono a corto plazo.

La agricultura como principal causa de la deforestación

El informe de la ONU también señala que la expansión agrícola es el principal motor de la deforestación a nivel global. Según estos datos, el crecimiento de las tierras de cultivo y el pastoreo de ganado son las causas más frecuentes de la pérdida de bosques, superando en muchos países los esfuerzos realizados en restauración y reforestación. 


A pesar de esto, la agricultura depende en gran medida de los servicios ecosistémicos que brindan los bosques. Estos ecosistemas apoyan la producción sostenible de alimentos mediante la polinización de cultivos, el ciclo de nutrientes, la provisión de agua y la protección del suelo contra la erosión. Por otra parte, sistemas integrados como la agroforestería demuestran que es posible combinar la producción agrícola con la gestión forestal para mejorar los medios de vida y la salud del suelo.

A su vez, los bosques también actúan como una red de seguridad esencial para la alimentación y la nutrición, ya que los alimentos silvestres que proporcionan los árboles ofrecen una fuente de diversidad alimentaria para las comunidades rurales, especialmente en tiempos de crisis económicas o ambientales

Sin embargo, el documento de la ONU advierte que aún existe una falta de conciencia sobre esta importancia, lo que a menudo provoca que los intereses forestales queden subordinados a los agrícolas en la planificación del uso de la tierra.

La organización insiste en que para lograr los Objetivos Forestales Globales en 2030, es prioritario fortalecer la coordinación entre las políticas agrícolas y forestales. Esto incluye el desarrollo de cadenas de suministro libres de deforestación para productos básicos y la eliminación de incentivos financieros que favorecen la expansión agrícola a expensas de los bosques primarios.

Para cumplir con los Objetivos Forestales Globales hacia 2030, el informe propone recomendaciones estratégicas enfocadas en la acción integrada. Una de ellas es acelerar la reversión de la deforestación, poniendo especial énfasis en la protección de los bosques primarios mediante una mejor coordinación entre las políticas agrícolas y forestales, además de fomentar el desarrollo de cadenas de suministro de productos básicos libres de deforestación. 


A su vez, se recomienda promover la coherencia política entre sectores, asegurando que los planes forestales se integren plenamente en los procesos de planificación del uso de la tierra a nivel nacional.

Por otro lado, en el ámbito social y legal, es fundamental revitalizar las acciones para erradicar la pobreza de las personas que dependen de los bosques, facilitando a los pequeños productores el acceso a mercados, recursos financieros y capacitación técnica, mientras se protegen sus derechos mediante sistemas equitativos de tenencia de la tierra. Al mismo tiempo, se debe fortalecer la aplicación de la ley forestal, incrementando la capacidad institucional y la transparencia para combatir de manera efectiva la tala ilegal y el comercio asociado.

Otra prioridad destacada por el informe es la necesidad de movilizar fuentes de financiamiento nuevas e innovadoras para cerrar la brecha existente entre los recursos actuales y las necesidades identificadas para la gestión forestal sostenible.

Guillermo Whpei