
Los enfrentamientos entre grupos armados y la junta militar provocan desplazamientos masivos, hambre y denuncias de violaciones a los derechos humanos.
La semana pasada, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció que los asesinatos, secuestros y el hambre están azotando al país africano y exigió el cese inmediato de los combates. A su vez, instó a todas las partes a respetar el derecho internacional.
El 25 y 26 de abril, en varias ciudades de Mali, se dieron ataques coordinados por grupos armados yihadistas. La ONU alertó sobre un claro deterioro de los derechos humanos, marcado por numerosas víctimas de la población civil y desplazamientos masivos. Türk llamó a que se respete el derecho internacional y se proteja a la población civil.
Los ataques del 25 de abril pasado fueron reivindicados por los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), afiliado a Al Qaeda, y sus aliados tuareg. Este operativo armado fue dirigido contra posiciones estratégicas de la junta militar en las afueras de la capital, Bamako, y en varias ciudades importantes del país africano.
Según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH), los enfrentamientos que continuaron durante el fin de semana tuvieron consecuencias aún más «catastróficas» para la población civil.
Las autoridades malienses anunciaron la apertura de una investigación sobre estos ataques y afirmaron su determinación de llevar a los responsables ante la justicia. ONU Derechos Humanos pidió que estas investigaciones sean exhaustivas y abarquen todas las denuncias de violaciones y abusos conexos, y que se lleven a cabo en pleno respeto del derecho internacional de los derechos humanos y las normas internacionales.
El caso de Mountaga Tall
Según indicó la ONU, Mountaga Tall, abogado y político, fue secuestrado el 2 de mayo en su casa por hombres encapuchados y llevado a un lugar no identificado. También agredieron físicamente a su esposa cuando intentaba grabar el secuestro con su celular. Además, tres familiares del político exiliado Oumar Mariko también habrían sido secuestrados la víspera de lo sucedido con Tall.
ACNUDH expresó que todo esto se produce en un contexto de violencia preocupante, ya que, según informaciones recibidas por la Oficina, fuerzas de seguridad de Mali habrían llevado a cabo ejecuciones y secuestros extrajudiciales luego de los ataques del 25 y 26 de abril.
La Oficina del Alto Comisionado afirmó que la detención de los sospechosos debe realizarse respetando las garantías procesales y sin discriminación. Por su parte, Volker Türk “pidió el cese inmediato de los combates y llamó a todas las partes a respetar el derecho internacional humanitario, garantizando la protección de los civiles y las infraestructuras civiles”, según declaraciones de su portavoz Seif Magango.
Alerta de un alcalde sobre hambruna extrema
La situación de violencia armada en Mali también afecta la seguridad alimentaria de la población. El alcalde de la aldea de Diafarabe, en la región de Mopti, pidió hace una semana a las autoridades que actuaran en un plazo de 48 horas o la población empezaría a morir de hambre debido a que la aldea se está quedando sin alimentos.
Tanto Diafarabe como la capital maliense, Bamako, se encuentran actualmente bajo el bloqueo del JNIM, situación que “tiene consecuencias inaceptables para los civiles y debe cesar inmediatamente”, expresaron desde la Oficina del Alto Comisionado.
Por otro lado, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) expresó su preocupación por la gravedad de la situación que se vive en el país africano, sobre todo por la escalada de la inseguridad, los bloqueos y las dificultades de acceso derivadas del conflicto armado.
Antes de esta nueva crisis, según estimaciones de la ONU, alrededor de 6,4 millones de personas necesitaban ayuda humanitaria, mientras que 1,5 millones se enfrentaban a una inseguridad alimentaria aguda.
Las operaciones humanitarias de los organismos internacionales ya se enfrentaban a dificultades relacionadas con la inseguridad, la escasez de combustible y las epidemias. Sumado a eso, en materia de financiación, el plan de ayuda humanitaria de 578 millones de dólares solo está financiado en un 13%, con apenas 76 millones de dólares recibidos.
Lejos de terminar, el conflicto armado continúa creciendo. Este domingo, el Ejército de Malí atacó dos posiciones de «grupos terroristas armados» en la región de Gao. Según un comunicado oficial, “aeronaves de las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa) realizaron con éxito ataques selectivos el sábado 9 de mayo de 2026 en varias localidades de la región de Gao”.
Mientras tanto, el papa León XIV expresó este domingo su preocupación por el aumento de la violencia en la región del Sahel y pidió que “cese toda forma de violencia”, tras los recientes ataques armados registrados en Chad y Mali.
Al mismo tiempo, manifestó su oración por las víctimas y su cercanía con quienes sufren. Además, añadió que desea que “cese toda forma de violencia y alentó todo esfuerzo por la paz y el desarrollo en esa amada tierra».
