La prohibición educativa a niñas agrava la crisis estructural en Afganistán



Un informe de UNICEF alerta sobre el impacto en la salud, la educación y la economía por las políticas restrictivas del régimen talibán.

La actualidad de Afganistán no puede leerse sin la guerra contra Estados Unidos que comenzó en 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre. A modo de respuesta, el gobierno estadounidense lanzó una intervención militar con el objetivo de desmantelar a Al Qaeda y derrocar al régimen talibán, acusado de dar refugio a su líder, Osama bin Laden. La ofensiva inicial logró rápidamente la caída del gobierno talibán, pero dio paso a un conflicto prolongado.

Durante 20 años Estados Unidos, junto con la OTAN, mantuvo una presencia militar en Afganistán con el objetivo de estabilizar el gobierno afgano y evitar el regreso de grupos insurgentes. Sin embargo, en 2021, durante el gobierno de Joe Biden las tropas estadounidenses se retiraron de Afganistán. Esto profundizó la crisis humanitaria y política, con fuertes restricciones a derechos, especialmente para mujeres y niñas.

Lo que preocupa a las organizaciones internacionales es la discriminación sistemática contra las mujeres, algo que está hundiendo aún más el desarrollo del país, ya que tiene grandes necesidades sociales y humanitarias tanto sanitarias como educativas. Sumado a eso, las consecuencias económicas entre las que se destacan las restricciones a la educación y el empleo de mujeres que le cuestan al país 84 millones de dólares anuales en pérdida de producción.

El informe de UNICEF

El martes de la semana pasada, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) publicó un informe en el que advierte que las restricciones impuestas a la educación de las niñas y al empleo de las mujeres en Afganistán podrían provocar una reducción de más de 25.000 maestras y profesionales de la salud para 2030. 

El documento del Fondo llamado «El costo de la inacción en materia de educación de las niñas y participación de las mujeres en el mercado laboral en Afganistán», revela que la proporción de mujeres en la función pública disminuyó de 21% a  17,7% entre 2023 y 2025.

Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, señaló que Afganistán no puede permitirse perder a sus futuras maestras, enfermeras, médicas, parteras y trabajadoras sociales ya que son ellas quienes sostienen los servicios esenciales. Además sostuvo que esa es la realidad que se observa “si las niñas siguen siendo excluidas de la educación».

Como señalan organizaciones internacionales, Afganistán se enfrenta principalmente a la pérdida de mujeres calificadas por un lado, y por otro, a la dificultad de pensar en un recambio si a las nuevas generaciones les impiden seguir educándose. Así, será muy difícil que mientras las mujeres más experimentadas se jubilan o abandonan sus puestos, se impida a las jóvenes continuar con sus estudios y acceder a esas funciones.

El informe de UNICEF también señala que a más de un millón de niñas se les ha negado el derecho a la educación desde que las autoridades talibanas prohibieron el acceso a la escuela secundaria de niñas y jóvenes en septiembre del 2021. 

Según este texto, de continuar la prohibición hasta 2030, más de dos millones de niñas se verán privadas de su derecho a la educación. Al mismo tiempo, se observa una reducción de maestras en la educación básica en más de un 9%, pasando de casi 73.000 en 2022 a unos 66.000 en 2024.

Consecuencias en el sector de la salud

Además de la enseñanza, la crisis también afecta al sector de la salud ya que se trata de dos de los pocos ámbitos en los que actualmente se les permite trabajar a las mujeres y donde su presencia es indispensable. La reducción de niñas y jóvenes escolarizadas también afectará a la atención sanitaria y los más afectados serán los niños y las mujeres. 

UNICEF señala que en el sector de la salud estas consecuencias son especialmente graves, porque el contexto social impide que las mujeres reciban atención de hombres. Por esto, la disminución de mujeres profesionales tendrá como consecuencia directa la limitación de los servicios de salud para la población más vulnerable. 

El informe del Fondo también afirma que las restricciones a la educación y el empleo de niñas y mujeres, en la actualidad le cuestan al país 84 millones de dólares anuales en pérdida de producción económica, pérdidas que aumentan con el tiempo y el mantenimiento de estas restricciones.

Sobre esto, la directora ejecutiva de UNICEF advirtió que «privar a las niñas afganas del acceso a la enseñanza secundaria equivale a privar a toda una nación de su potencial: condena a las niñas, a sus familias y a sus comunidades a la pobreza, deteriora los resultados sanitarios y priva al país de una importante palanca económica que una generación de mujeres instruidas podría accionar».

Guillermo Whpei