
Amnistía Internacional señala que los indultos no aseguran la libertad real ni el respeto a los derechos humanos.
Hace un mes que las autoridades cubanas anunciaron la excarcelación de 51 personas privadas de libertad y más tarde, el 2 de abril, el indulto de 2.010 personas. Amnistía Internacional señaló que se trata de medidas marcadas por la falta de transparencia y discrecionalidad, sin garantías de liberación plena ni respeto efectivo de los derechos humanos.
La organización señala que las autoridades cubanas aún no han publicado una lista oficial completa de los beneficiarios de las excarcelaciones ni del indulto. Y agrega que estas medidas poco claras podrían dejar a las personas bajo restricciones arbitrarias, vigilancia constante, prohibiciones de salida del país y la amenaza permanente de ser devueltas a prisión, lo que perpetúa un clima de control y miedo.
Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional sostuvo que las autoridades cubanas continúan administrando la libertad como si fuera una “concesión discrecional y no una obligación del Estado». Además, llamó a sustituir los anuncios parciales y sin garantías con la liberación inmediata e incondicional de todas las personas detenidas por el ejercicio de sus derechos humanos.
Piquer afirmó que los procesos de excarcelaciones o indultos no sustituyen la obligación del Estado de poner fin a las detenciones arbitrarias, anular condenas injustas ni reparar integralmente a las víctimas. Sostuvo que ninguna persona debería permanecer privada de libertad, ni ver restringidos sus derechos, por expresar opiniones críticas, manifestarse pacíficamente o informar sobre la realidad del país.
Ninguna de las personas reconocidas por Amnistía Internacional como presas de conciencia en Cuba, entre ellas, Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo Pérez (Osorbo), Félix Navarro Rodríguez, Saily Navarro Álvarez, Roberto Pérez Fonseca, Loreto Hernández García y Donaida Pérez Paseiro, ha sido liberada.
Luego del anuncio del indulto, las organizaciones de derechos humanos que monitorean la situación del país no pudieron verificar la excarcelación de ninguna persona privada de libertad por motivos políticos, en un contexto donde la represión también se ha intensificado contra personas creadoras de contenido digital, así como contra sus familias.
Durante estas últimas semanas, Amnistía Internacional ha documentado amenazas, vigilancia, detenciones arbitrarias y presiones contra jóvenes que utilizan las redes sociales para cuestionar a las autoridades desde dentro de la isla.
Amnistía menciona el caso de los miembros del medio digital El4tico, quienes fueron objeto de allanamientos sin orden judicial de la vivienda donde producían sus contenidos, permanecen detenidos arbitrariamente, además de enfrentar procesos penales por informar. Otro caso es el de los jóvenes del proyecto Fuera de la Caja, cuyos familiares denunciaron intimidaciones por parte de la Seguridad del Estado. A estos, se suman las represalias y criminalización denunciadas por Ana Bensi y su madre, en un contexto de hostigamiento vinculado a su actividad en redes sociales.
Sobre esto, Ana Piquer señaló que la represión en Cuba no se dirige solo contra los jóvenes que protestan o contra figuras históricas de la disidencia sino que también alcanza jóvenes que informan, opinan o crean contenido. Añadió que el Estado “castiga deliberadamente a sus madres, padres y familiares como forma de coerción. Este uso del entorno familiar para sembrar miedo revela la profundidad del cierre del espacio cívico en Cuba”.
Días antes de la denuncia de Amnistía, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en una entrevista en «Meet the Press», negó la existencia de presos políticos en Cuba. Según el mandatario cubano sólo se trata de sesgos y de prejuicios, aprovechados en un momento donde la población está pasando un momento muy difícil. Agregó que “hay personas en Cuba que no están a favor de la revolución. Hay personas que no apoyan la revolución y se manifiestan a diario contra una revolución y no están en prisión».
Díaz-Canel señaló que se trata de una narrativa que se ha creado, esa imagen de que cualquiera que hable en contra de una revolución es encarcelado, “es una gran mentira, una calumnia, y forma parte de esa construcción para vilipendiar y emprender una difamación”.
Todo esto ocurre en el contexto de la profundización del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, iniciado formalmente en 1962, diseñado para presionar al gobierno cubano. Este bloqueo ha sido recrudecido, limitando el acceso a combustibles y suministros, lo que impacta gravemente la economía y la vida cotidiana de la población en la isla.
En esta línea, Amnistía Internacional afirma que ninguna medida, interna ni externa, debe agravar el sufrimiento del pueblo cubano. La organización mantiene su rechazo “a las medidas coercitivas unilaterales externas que empeoran las condiciones de vida en la isla,y subraya al mismo tiempo que estas no eximen al Estado cubano de su obligación de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos”.
Amnistía reiteró su llamado a la liberación inmediata de todas las personas detenidas por motivos políticos y el cese de la represión contra quienes ejercen sus derechos humanos, y señaló que Cuba debe ser garante de que los derechos humanos, la garantía de las libertades y la rendición de cuentas sean innegociables.
