
El organismo denunció la muerte de trabajadores que distribuían agua y advirtió sobre el deterioro extremo de las condiciones de vida de niños y niñas en la Franja.
En un comunicado, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) expresó su indignación por el asesinato de dos conductores de camiones, en un ataque israelí, contratados por la organización para entregar agua potable a las familias en Mansoura, al norte de la Franja de Gaza.
El incidente ocurrió el fin de semana del 18 de abril durante operaciones rutinarias de distribución de agua en camiones contratados por UNICEF. Además de los dos fallecidos, otras dos personas que participaban en el operativo resultaron heridas.
El Fondo llamó a Israel a investigar el incidente y a garantizar la rendición de cuentas. Añadió además que los trabajadores humanitarios, los servicios esenciales y la infraestructura civil, incluidas las instalaciones hídricas vitales, no deben ser blanco de ataques.
UNICEF destacó que la protección de los civiles y de las personas y organizaciones que prestan asistencia para salvar vidas es una obligación en virtud del derecho internacional humanitario.
Las consecuencias en la Franja de Gaza
Según estimaciones del Fondo, las consecuencias del conflicto en Gaza han sido desmesuradas para la infancia, donde más de 64.000 niños y niñas han muerto o resultado heridos. Sus casas, escuelas y los hospitales fueron destruidos y, sumado a eso, las familias se encuentran desprotegidas y sin acceso a los servicios esenciales.
Por otro lado, indica UNICEF, más de 56.000 niños han perdido a uno de sus padres o madres, mientras que los desplazamientos, la malnutrición y el trauma continúan condicionando todos los aspectos de la vida de la infancia.
Al mismo tiempo, debido a los graves daños ocasionados a la infraestructura de los servicios básicos como el agua, saneamiento o gestión de residuos, casi la totalidad de la población del enclave palestino está expuesta a grandes riesgos de salud pública. Teniendo en cuenta el contexto, las condiciones de vida insalubres, han producido brotes de enfermedades y han limitado el acceso a la salud.
UNICEF señala que los altos niveles de malnutrición siguen poniendo en riesgo a los niños y las niñas de Gaza y esto podría tener consecuencias de por vida para la salud y su bienestar general. Por otra parte, los ataques sistemáticos a escuelas, que son espacios de refugio para muchas familias desplazadas internamente, dificultan gravemente la reanudación de las clases, lo que podría significar un retraso de años en la educación de la infancia palestina.
El trabajo de UNICEF en Gaza
El Fondo destaca que ha permanecido diariamente en el enclave trabajando junto a otras organizaciones aliadas para atender las necesidades más urgentes de los niños, niñas y familias gazatíes. Mientras tanto, esperan que el alto al fuego actual permita a los agentes humanitarios reanudar su trabajo en plenas condiciones de seguridad para dar respuesta a la emergencia en Gaza.
Por su parte, la ministra de Exteriores de Palestina, Varsen Aghabekian Shahin, indicó que la implementación del plan para resolver la situación en la Franja de Gaza se encuentra estancada porque las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel han desviado la atención del proceso.
Sobre esto, la Directora Ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, afirmó que “los niños y niñas de la región están expuestos a una violencia atroz, mientras que los propios sistemas y servicios destinados a garantizar su seguridad están siendo objeto de ataques”. Y agregó que es de suma importancia que todas las partes en el conflicto tomen medidas urgentes para proteger la vida de los civiles y defender los derechos de la infancia.
Según estiman, en toda la región de Medio Oriente son más de 1,2 millones de niños y niñas quienes han sido desplazados, debido a que los bombardeos y las órdenes de evacuación han dejado vacías comunidades enteras. Al mismo tiempo, esta conmoción podría estar acompañada de la exposición a acontecimientos traumáticos y de la pérdida de lo que antes hacía que los niños y niñas se sintieran seguros.
El Fondo advierte, que según especialistas, la exposición prolongada a la violencia y la inestabilidad tiene efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral, la regulación emocional y la salud mental. Por otro lado, estiman que las interrupciones en el aprovisionamiento, la producción y el transporte causadas por los conflictos bélicos en la región, podrían provocar retrasos de hasta seis meses en la llegada de suministros esenciales a países de todo el mundo.
UNICEF reitera su llamado a que, como señaló el Secretario General de las Naciones Unidas, cesen de inmediato las hostilidades y se produzca una desescalada real. Agrega además que todas las partes deben actuar con la máxima moderación, teniendo como parámetro base el derecho internacional humanitario, los civiles, sobre todo la infancia, y los bienes civiles deben estar siempre.
