
El conflicto ya no es lejano. El aumento del petróleo, la falta de fertilizantes y la presión sobre las cadenas de suministro afectan a comunidades que dependen del comercio global para sobrevivir.
Desde las Naciones Unidas advierten que la guerra que inició el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán, si bien afectó a gran parte de la región de Medio Oriente, el conflicto ya afecta a todos los rincones del mundo y de manera más fuerte a los países más vulnerables.
Particularmente en los países insulares del Pacífico y del Caribe, el conflicto impacta al disparar el precio del petróleo que llegó a alcanzar los 114,5 dólares por barril, e interrumpir el suministro de fertilizantes. Estos vaivenes han producido apagones y la posibilidad de una disrupción agrícola.
Para estos países, la crisis en Medio Oriente no se trata de un hecho geopolítico lejano, porque se manifiesta directamente en el aumento de los precios de los combustibles, la incertidumbre eléctrica y el temor de que las comunidades más vulnerables puedan verse empujadas a una mayor inseguridad económica.
La situación en el Caribe
Según indica la ONU, en la región del Caribe, debido a la falta de fertilizantes existe un peligro para los sistemas agroalimentarios de estos países, lo que afecta directamente a sus pequeños agricultores. Esto se ve agravado por el anuncio de una alta posibilidad de que reaparezca de nuevo el fenómeno climático conocido como “El Niño», profundizando la sequía.
Expertos señalan que el Caribe es una de las regiones más dependientes de la importación de alimentos en el mundo y que, a su vez, se caracteriza por tener el costo de una dieta saludable más alto del planeta. Desde 2018, los precios de los alimentos subieron entre un 55 y un 60%.
Naciones Unidas expresa que sin acciones coordinadas, la región del Caribe corre el riesgo de que la guerra, y particularmente el cierre del estrecho de Ormuz, afecte directamente el acceso a los alimentos de las familias más vulnerables de estos países.
En el Pacífico
Algunos gobiernos del Pacífico como Fiyi, Tuvalu, las Islas Marshall y las Islas Salomón, han tomado medidas para conservar combustible, proteger a las familias y mantener los servicios esenciales en funcionamiento.
Por su parte, Tuya Altangerel, alta funcionaria del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en la región del Pacífico, advirtió que la crisis energética realmente está afectando a sus comunidades.
En esta línea, la preocupación inmediata no es solo si los barcos siguen su curso, sino la rapidez con que los aumentos del petróleo, el costo de los fletes y las alteraciones del mercado de combustibles en Asia impactan en algunas de las comunidades más remotas y dependientes de las importaciones del mundo.

Al mismo tiempo, la guerra en Medio Oriente amenaza la producción de paneles solares y baterías. El cierre parcial o total del estrecho de Ormuz ha puesto en riesgo no solo el suministro de petróleo y gas, sino también el de minerales estratégicos esenciales para la economía global, según lo señaló la Comisión Económica de la ONU para Europa (UNECE).
Sobre esto, Dario Liguti, director de la División de Energía Sostenible de UNECE, advirtió que «el impacto de la guerra en el Golfo no solo se limita al mercado energético, sino que también está afectando a algunos subproductos derivados del petróleo, como el azufre, el helio y la nafta, que se utilizan en diferentes procesos industriales. Si la situación continúa, la escasez se hará evidente y obligará a las industrias a reducir su producción de tecnologías como paneles solares, imanes o baterías».
Liguti afirmó que antes de la guerra, 140 buques transitaban diariamente por el estrecho de Ormuz y que actualmente el tráfico marítimo está casi paralizado, además, añadió que muchos Estados miembros están empezando a acumular reservas de estos minerales para evitar futuras interrupciones, y que esto ya se siente en los mercados del sur y sudeste de Asia, donde se concentra gran parte del refinado de estos productos.
El experto de la UNECE sostuvo que si el conflicto continúa, habrá un impacto en el precio de sus productos y equipos e, incluso, en su disponibilidad. Esto se da porque el estrecho de Ormuz es una vía navegable por la que transita aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas. Para la región del Pacífico, el principal riesgo es la alteración energética que está sucediendo en Ormuz, ya que esto podría provocar un aumento de los precios de los combustibles, los costes de los fletes y las tarifas de transporte en las cadenas de suministro en esa parte del mapa.
Esto adquiere especial relevancia porque los enlaces marítimos de las pequeñas comunidades insulares del Pacífico están concentrados en los mercados de Asia y el Pacífico. Por eso la UNECE sostiene que este escenario golpea directamente a las comunidades más vulnerables, ya que, estos canales de combustibles que parecen lejanos, golpean a islas que están a miles de kilómetros de distancia.
