Emergencia ecológica en Chile. Organizaciones ambientalistas y fallos judiciales advierten sobre el daño causado por la acumulación de toneladas de ropa usada importada. La quema de prendas sintéticas genera químicos tóxicos en un ecosistema frágil, mientras el fenómeno se expande hacia la región.

Emergencia ecológica en el norte de Chile . El Desierto de Atacama enfrenta una crisis ambiental sin precedentes debido a la acumulación masiva de indumentaria usada proveniente del mercado internacional.
Con el puerto de Iquique como principal puerta de entrada -recibiendo anualmente entre 120.000 y 180.000 toneladas-, Chile se convertió en el cuarto importador mundial de ropa de segunda mano, gran parte de la cual termina desechada de forma ilegal en terrenos fiscales.
Un fallo inédito del Primer Tribunal Ambiental de Antofagasta condenó recientemente al Estado chileno por «omisión», al no prevenir ni fiscalizar la disposición de estos residuos en zonas como Alto Hospicio.
La sentencia ordena la ejecución de un plan de reparación de diez años que incluya el retiro de los desechos y la restauración de los suelos, aunque el Consejo de Defensa del Estado (CDE) ha apelado la resolución ante la Corte Suprema.
Impacto químico y sanitario
Entidades científicas como la Scientific Plastic Pollution Alliance of Chile (SPLACH) y el colectivo Desierto Vestido documentaron que la incineración de estas prendas -compuestas mayoritariamente por fibras sintéticas y plásticos- libera compuestos químicos tóxicos.
En consecuencia, afirmaron que: «Estas emisiones no solo afectan la calidad del aire y del suelo en un entorno de extrema fragilidad, sino que representan una amenaza directa para la salud pública y la biodiversidad regional».
Por su parte, especialistas advierten que en otros países de la región podría replicar el desastre ecológico de Atacama si no se establecen marcos normativos que garanticen la salubridad y la disposición final adecuada de los productos.
Hacia una solución integral
Referentes como Guillermo Whpei, de la Fundación para la Democracia Internacional, y organizaciones internacionales como Greenpeace, insisten en la urgencia de que el debate actual involucra a gobiernos y comunidades locales en la búsqueda de políticas públicas que aborden el ciclo completo del residuo textil, ante una montaña de desechos que no deja de crecer.
NOTA: CRONICA
