Ataques en Irán y escalada en Líbano agravan la crisis regional y humanitaria 

Mientras miles de civiles mueren o son desplazados en Irán, la ONU advierte sobre riesgos en el sur del Líbano, donde la violencia afecta a civiles y fuerzas de paz como los Cascos Azules. 

La ONU señaló que desde que iniciaron los ataques militares de Estados Unidos e Israel han matado a casi 2000 civiles y desplazado a más de tres millones de personas en Irán. Sin embargo, sostienen que la represión interna no comenzó con los bombardeos y no terminará cuando cesen. 

Relatores especiales de la ONU declararon que “el pueblo de Irán está siendo atacado desde fuera y desde dentro”. Además, añadieron que la crisis de derechos humanos en el país es previa y se ha visto agravada por el conflicto bélico. 

Las autoridades iraníes indicaron que alrededor de 2.000 civiles murieron tras los ataques de Israel y Estados Unidos, que han alcanzado escuelas, hospitales, viviendas, instituciones culturales y religiosas. A su vez, más de tres millones de personas han sido desplazadas internamente, muchas de ellas huyendo a ciudades que no tienen sirenas ni refugios antiaéreos funcionales. Esto impacta directamente a la población más vulnerable del país. 

Sin paz no hay derechos humanos 

La ONU hizo un llamado a que cualquier acuerdo de paz incluya a la sociedad iraní. Los expertos señalaron que sus voces no pueden ser negociadas sin su participación, sobre todo si se toma en cuenta que millones de personas salieron a las calles a exigir un cambio drástico en el país. 

«Poner fin a la guerra es urgente y necesario, pero no resolverá por sí solo la crisis de derechos humanos en Irán», dicen los expertos. Y añadieron que cualquier proceso diplomático para resolver la crisis actual debe abordar la liberación inmediata de los detenidos arbitrariamente por ejercer sus derechos fundamentales, la protección del espacio cívico, el restablecimiento del acceso a internet, la protección de los civiles en toda la región y la rendición de cuentas. 

Desde la ONU hicieron un llamado a los Estados que están comprometidos con la paz a facilitar negociaciones basadas en los derechos humanos y la voluntad del pueblo iraní. 

La extensión del conflicto

La semana pasada en el sur del Líbano fueron asesinados tres cascos azules de la 

ONU. Durante los últimos días, quedó en evidencia el grave peligro que enfrentan los 10.000 efectivos de la misión de paz en ese país. 

A los pocos días de los ataques a Irán, se sumó el conflicto entre el ejército israelí y Hezbolá en el Líbano. Kandice Ardiel, portavoz de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), afirmó que “la situación es extremadamente volátil, extremadamente peligrosa para nosotros. También para los civiles que permanecen en ciertas zonas. Hay civiles que han decidido quedarse y les apoyamos en todo lo que podemos”. 

Durante la conferencia de prensa de la Portavoz, se escuchaban disparos de fondo. Ardiel explicó que la ayuda de la ONU en Líbano incluye coordinar y entregar ayuda humanitaria desde la sede, al suroeste del país. 

Por su parte, los cascos azules también ayudaron a reubicar a civiles en zonas más seguras y continúan patrullando para vigilar la situación y ofrecer tranquilidad a quienes permanecen en la zona. 

Según estimaciones de la UNIFIL, alrededor de 2.000 aldeanos aún viven cerca de la Línea Azul, que separa Israel del Líbano. 

La portavoz de la UNIFIL sostuvo que “hay agencias que están ayudando a llevar alimentos, medicinas y productos de higiene al sur del país, y UNIFIL está ayudando a coordinar sus movimientos para garantizar que puedan llegar con seguridad a los lugares que necesitan”. 

Al mismo tiempo que registran los lanzamientos de cohetes y misiles, la misión de la ONU informó sobre movimientos de tropas israelíes en el sur del Líbano y frecuentes violaciones de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, un documento adoptado en 2006 que exige el cese total de las hostilidades. 

Ardiel describe un escenario que impacta tanto a la población civil como a las fuerzas de paz desplegadas en la región. “Hemos visto un gran número de incursiones israelíes en el sur del Líbano en diferentes zonas, incluyendo cerca de nuestra sede en Naqura”, dijo. Y agregó que durante los últimos días han sido testigos de combates muy violentos que podían escuchar. 

La portavoz también hizo hincapié en lo peligroso que es para los cascos azules operar en este contexto, aun así, ”es algo que hacemos para ayudar a proteger a los civiles que eligen permanecer en el sur del Líbano”, afirmó Ardiel. 

La escalada de la violencia en Irán y el sur del Líbano vuelve a poner en evidencia los límites de las respuestas militares frente a crisis complejas. La posibilidad de una salida pacífica no solo depende del cese de las hostilidades, sino también de la 

voluntad de los actores involucrados de frenar la violencia que sigue profundizando la crisis humanitaria en la región de Medio Oriente.

Guillermo Whpei