
La ONU alertó sobre el debilitamiento del orden internacional y el aumento sostenido de guerras y ataques contra civiles. Afganistán y Ucrania ilustran una tendencia que amenaza con desgastar los mecanismos multilaterales a nivel mundial.
El pasado viernes el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, presentó un informe global donde sostiene que cada vez es más alto el número de conflictos armados. Según datos del documento, las disputas armadas se duplicaron desde 2010 y los ataques contra civiles aumentaron casi un tercio.
Las Naciones Unidas advirtieron que la guerra es un desierto para los derechos humanos y para las personas que lo sufren. Llamaron a no adoptar la violencia como pauta fundamental y que los líderes políticos deberían poner más de sí para revertir esta tendencia.
Sin embargo, dice Türk, algunos mandatarios atacan a las instituciones creadas para proteger los derechos humanos a nivel mundial como las Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional, el Consejo de los Derechos Humanos y sus mecanismos.
Las mujeres en Afganistán
La situación actual en Afganistán no puede entenderse sin el antecedente de la intervención militar de Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. La administración de George W. Bush invadió el país con el objetivo de desmantelar Al Qaeda y derrocar al régimen talibán. Durante veinte años en el país, la presencia estadounidense junto a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), intentó consolidar un gobierno aliado en Kabul, reorganizar las fuerzas de seguridad y promover reformas estructurales.
Sin embargo, tras un prolongado conflicto que dejó miles de muertos civiles y un costo millonario, Estados Unidos firmó en 2020 el Acuerdo de Doha con los talibanes y concluyó su retirada en agosto de 2021. La salida finalizó con el colapso del gobierno afgano y el regreso del movimiento talibán al poder. Desde ese entonces, muchas organizaciones señalan que las mujeres y las niñas son las principales víctimas, perseguidas por razones de género.

En esa línea, Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General, calificó al régimen talibán como un sistema de segregación de género y recordó que es de suma importancia mantener los debates sobre cómo apoyar, proteger y brindar ayuda a las mujeres y niñas en Afganistán mientras son excluidas del trabajo y la educación.
Por otro lado, Baerbock advirtió que el “apaciguamiento” ante las violaciones más graves de derechos humanos nunca prevalece», y que los derechos de las mujeres son el termómetro del estado de una sociedad, del estado del mundo. Señaló que si ellas, que representan la mitad de la población mundial no están seguras, nadie lo estará.
Ucrania, nuevo aniversario de la guerra
En febrero del 2026 se cumplieron 5 años de la guerra entre Rusia y Ucrania, sin posibilidades de una resolución a corto plazo aunque con dinámicas para observar tanto en el campo de batalla como en el diplomático y económico.
En cuanto a lo diplomático, las autoridades ucranianas señalaron que la situación de seguridad condiciona cualquier agenda de negociaciones con la Federación rusa y mediadores internacionales. Sin embargo, destacan que se continúa con la búsqueda de encuentros trilaterales que incluyan a Estados Unidos para avanzar hacia un posible cese al fuego o acuerdo de paz.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que existe una oportunidad real de avanzar hacia la conclusión del conflicto antes de las elecciones de medio término en Estados Unidos, lo que marca un enfoque estratégico para alinear esfuerzos políticos internacionales con la pretensión de terminar la guerra.
Con motivo de un nuevo aniversario del conflicto entre Ucrania y Rusia, el Secretario General de la ONU, António Guterres, manifestó que la guerra es una mancha en nuestra conciencia colectiva y sigue siendo una amenaza para la paz y la seguridad regionales e internacionales.
En este sentido, Guterres advirtió que cuanto más se prolonga la guerra, más mortífera se vuelve, y señaló que “los civiles son los más afectados por este conflicto”. La ONU aseguró que el año pasado murieron 2514 personas, la cifra más alta hasta la fecha, y el Secretario General calificó esta situación como “simplemente inaceptable”.
La guerra afecta la vida diaria de las personas. El sistema eléctrico, por ejemplo, fue uno de los más afectados con los ataques rusos e inevitablemente esto se traduce en dificultades económicas y riesgos de estancamiento hasta 2027, a pesar de las proyecciones de crecimiento modestas del PBI sostenidas por la asistencia internacional. Estas dinámicas muestran un equilibrio entre el esfuerzo por mantener la resiliencia económica del país y los persistentes problemas derivados del conflicto.
En este contexto, el debilitamiento de los mecanismos multilaterales agrava la vulnerabilidad civil, como se puede observar no sólo en Ucrania y en Afganistán sino en otros conflictos actuales. Sobre esto, Volker Türk afirmó que las consecuencias no están claras y que algunos anuncian el fin del orden mundial tal y como se lo conoce ahora.
