Diálogo frente a la división, el eje 2026 del Día Internacional de la Fraternidad Humana

En un contexto global marcado por conflictos y polarización, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) resaltó la fraternidad humana como un marco para fortalecer derechos, dignidad e inclusión. 

Este 4 de febrero se celebra un nuevo Día Internacional de la Fraternidad Humana, que según la ONU se trata de un recordatorio de que la humanidad es una sola familia, diversa en culturas y creencias, igual en dignidad y más fuerte cuando se elige el respeto en lugar de la desconfianza. En un momento de crecientes tensiones y polarización a nivel internacional, la fraternidad humana no es solo un ideal. Se trata de un compromiso para vivir en paz, proteger los derechos y la dignidad de cada persona.

Este 2026 el lema busca priorizar la paz y el diálogo por sobre la división y las diferencias, porque dialogar no implica estar de acuerdo en todo sino escuchar, hablar con responsabilidad y reconocer la humanidad del otro, especialmente cuando sentimos miedo, enojo o incertidumbre.

Por otro lado, la fraternidad humana significa rechazar la discriminación, el racismo, la xenofobia y los discursos de odio. A su vez, indica Naciones Unidas, es el compromiso de crear espacios, tanto en entornos digitales como presenciales donde las diferencias puedan debatirse sin convertirse en una fuente de daño.

Desde la ONU sostienen que el diálogo comienza en la vida cotidiana, en “cómo tratamos a nuestros vecinos, compañeros de clase, colegas y desconocidos; en cómo compartimos información; y en cómo reaccionamos cuando alguien es discriminado por su identidad o creencias”. Según la organización, cada persona puede contribuir a la construcción de comunidades más fuertes e inclusivas desafiando los estereotipos y defendiendo la dignidad.

En el documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz y la Convivencia Común, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Gran Imán de Al-Azhar y el Papa Francisco, se plantea la responsabilidad compartida de líderes, instituciones y sociedades para promover la convivencia y reducir las expresiones de violencia e intolerancia.

En el texto, ambos líderes llaman a impulsar una cultura de tolerancia y paz y a actuar con urgencia frente a los conflictos armados y otras crisis contemporáneas, incluida la degradación ambiental.

En este sentido, la UNESCO destaca el papel fundamental de la educación para fomentar la fraternidad humana. En el ámbito escolar, la educación desempeña un papel vital en el fomento de estos principios y en la prevención de la discriminación por motivos de religión o creencias. La tolerancia, el respeto mutuo y la convivencia pacífica en la diversidad son esenciales para la fraternidad humana y la armonía social, por lo que el diálogo interreligioso e intercultural es fundamental en todos los niveles. 

Educación y diálogo como ejes de la cultura de paz

La cultura de paz se entiende como un conjunto de valores, actitudes y comportamientos orientados al respeto por la vida, el fin de la violencia y la promoción de la no violencia a través del diálogo, la cooperación y la educación.

A su vez, fomenta el respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados, así como, de no injerencia en los asuntos de jurisdicción interna de los Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional. La cultura de la paz busca el respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.

En esta línea, el documento firmado por el Gran Imán de Al-Azhar y el Papa Francisco señala que la relación entre las religiones es de suma importancia para mantener la paz. En el texto, ambos sostuvieron que su aspiración es que la Declaración pueda ser una invitación a la reconciliación y la fraternidad entre todas las personas de buena voluntad, creyentes y no creyentes.

En dicha declaración, los líderes religiosos también afirmaron que en el nombre de Dios que ha creado todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad, “y los ha llamado a convivir como hermanos entre ellos, para poblar la tierra y difundir en ella los valores del bien, la caridad y la paz”.

Por su parte, Francisco ha señalado que las religiones están llamadas a servir a la fraternidad en el mundo y no a alimentar divisiones, y que el diálogo entre ellas no es una opción sino un camino indispensable para la paz.

En cuanto a los principios de libertad, según la ONU, se destacan la justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo, promovidos por un entorno nacional e internacional que favorezca a la paz.

Naciones Unidas destaca el potencial de la fraternidad humana para contrarrestar la división y promover la paz, es por eso que la conmemoración debe continuar siendo un compromiso global con la unidad, el diálogo y la coexistencia pacífica.

Guillermo Whpei