
Mientras la ONU pidió avanzar hacia una paz duradera, organizaciones como Amnistía Internacional advierten sobre el impacto creciente en la población civil.
El Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, recibió con satisfacción y destacó como un paso inicial positivo el anuncio de un alto el fuego de dos semanas por parte de Estados Unidos e Irán. Al mismo tiempo, llamó a todas las partes en el conflicto a cumplir con sus obligaciones en el marco del derecho internacional y que se respeten los términos del alto el fuego para avanzar hacia una paz duradera en la región.
Luego de varias semanas de hostilidades, Guterres sostuvo la necesidad de proteger la vida de los civiles e informó que su enviado personal, Jean Arnault, está presente en la región para apoyar los esfuerzos de paz.
Por su parte, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, si bien celebró los anuncios de un alto al fuego y valoró el avance diplomático, subrayó que es fundamental poner fin al dolor y al sufrimiento que ha provocado la guerra en el Líbano.
Los ataques en el Líbano
Un día después de los anuncios del cese de los bombardeos en Irán, Israel bombardeó el Líbano. El ejército israelí notificó que atacaría ambulancias y hospitales, así lo denunció la agencia libanesa de la salud.
En el ataque del 8 de abril, murieron 300 personas y más de 1100 resultaron heridas. Se trató de uno de los días más mortíferos y violentos desde la reanudación de las hostilidades a gran escala entre Israel y Hezbolá desde el 2 de marzo.
Sobre esto, el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Líbano, el doctor Abdinasir Abubakar, dijo que se cree que muchas personas que siguen desaparecidas están bajo los escombros. Además, agregó que muchos cuerpos aún esperan ser identificados. Abubakar presenció los bombardeos en primera persona desde Beirut, la capital de Líbano.
Desde la OMS advirtieron, además, que la población civil libanesa ya está pagando un precio insoportable con la muerte de niños y niñas, personal sanitario y periodistas. “Estos últimos ataques no harán más que aumentar ese devastador coste humano”, agregó su representante en el país.
Otra de las organizaciones que criticó los bombardeos fue Amnistía Internacional. Heba Morayef, su directora regional para Oriente Medio y el Norte de África expresó que reafirman la necesidad urgente de que Israel cumpla con las obligaciones que ha contraído siguiendo el derecho internacional y garantice la protección de la población civil.
“Israel tiene un escalofriante historial de llevar a cabo ataques ilícitos contra Líbano y mostrar un cruel desprecio por las vidas civiles, alimentado por la impunidad de la que las autoridades israelíes sienten que gozan”, expresó Morayef.
El conflicto en Medio Oriente está atravesado por denuncias de las organizaciones de derechos humanos de que se respete el derecho internacional humanitario de manera estricta y se distingan los objetivos militares de los civiles.
Amnistía Internacional llamó a las fuerzas israelíes a abstenerse categóricamente de lanzar ataques directos contra personas y bienes civiles o ataques indiscriminados o desproporcionados y que deben tomar todas las precauciones posibles en el desarrollo de sus operaciones para reducir al mínimo los daños a personas e infraestructuras civiles, entre otros medios evitando el uso de armas explosivas con efecto en amplias superficies en zonas residenciales densamente pobladas.

Organizaciones han señalado que los ataques del 8 de abril son un recordatorio de que los Estados deben poner fin de inmediato a la transferencia de armas a Israel, ya que corren el riesgo de que sean utilizadas para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario.
Por su parte, el ejército israelí dijo que sus ataques fueron dirigidos contra “100 centros de mando de Hezbolá y emplazamientos militares” ubicados en el núcleo de la población civil. Al mismo tiempo, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, describió los ataques como el golpe concentrado más grande que Hezbolá ha sufrido en el último año.
A pesar de las justificaciones de las autoridades israelíes, Amnistía Internacional documentó desde 2024 el uso por parte de Israel de fósforo blanco y explosiones dirigidas a dispositivos electrónicos. Los ataques de este país en Líbano se han cobrado un número considerable de bajas civiles y han incluido ataques aéreos ilícitos contra barrios residenciales, centros de salud, ambulancias y periodistas.
Amnistía también ha señalado la destrucción y daños masivos causados por las fuerzas armadas israelíes en estructuras civiles y terrenos agrícolas del sur de Líbano entre el 1 de octubre de 2024 y el 26 de enero de 2025, y que continuaron hasta bastante después del alto el fuego de noviembre de 2024. Por otro lado, Amnistía Internacional también documentó disparos ilegítimos realizados por Hezbolá de cohetes no guiados contra zonas de población civil en Israel, que causaron la muerte y heridas a civiles y la destrucción de viviendas residenciales.
