Estados Unidos e Irán inician negociaciones en medio de tensiones y advertencias internacionales



La comunidad internacional observa con preocupación el proceso, marcado por tensiones geopolíticas, amenazas y bloqueos en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El fin de semana pasado se reunieron las delegaciones de Estados Unidos e Irán se en Islamabad, Pakistán, donde se inició un proceso de diálogo para poner fin a la guerra en Medio Oriente que comenzó el 28 de febrero luego de un bombardeo israelí-estadounidense que asesinó al exlíder supremo iraní, Ali Khamenei.

Bajo la mediación del primer ministro paquistaní, Shebbaz Sharif, participaron en la negociación el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. 

Sin embargo, las negociaciones entre ambos países concluyeron el 12 de abril sin un acuerdo, lo que genera aún más interrogantes acerca del futuro de la tregua que se mantiene vigente hasta el 22 de abril. Tras finalizar la ronda de conversaciones en Islamabad, ambos países se acusan mutuamente del fracaso.

Antes de las conversaciones

Unos días antes del encuentro, el presidente de Estados Unidos Donald Trump, había hecho una advertencia  sobre Irán en Truth Social el 7 de abril donde dijo que esa noche “morirá toda una civilización y nunca volverá”, que fue criticada por las principales voces de los derechos humanos a nivel mundial. 

Sobre esto, Agnès Callamard, la secretaria general de Amnistía Internacional expresó que las declaraciones del presidente estadounidense revelan un alto nivel de crueldad y de desprecio por la vida humana, “que se vuelve más aterrador aún al ir acompañado de amenazas explícitas de atacar directamente infraestructuras civiles iraníes provocando `la total destrucción´ de las centrales eléctricas y los puentes del país.”

Callamard agregó que, con la amenaza de exterminio y de destrucción irreparable, Donald Trump pisotea descaradamente el derecho internacional humanitario, con consecuencias potencialmente catastróficas para más de 90 millones de personas. Sostuvo que la declaración podría ser calificada como una amenaza de genocidio, un crimen reconocido en la Convención sobre el Genocidio y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Desde Amnistía Internacional señalaron que la situación es de extrema gravedad y que la comunidad internacional, incluidos el Consejo de Seguridad de la ONU, los organismos regionales y todos los Estados, deben intervenir urgentemente para evitar una catástrofe inminente. A su vez, denunciaron que, en las últimas semanas, las fuerzas de Estados Unidos e Israel han atacado infraestructuras civiles como centrales eléctricas o instalaciones petroquímicas, matando e hiriendo a la población; condenando a miles de personas a sufrir décadas de dificultades económicas y causando daños prolongados en las vidas y los medios de subsistencia de la población civil. 

El Consejo de Seguridad de la ONU

Además de todo lo anterior, en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU donde se votó un proyecto de resolución que “alentaba” el uso de escoltas armadas a buques mercantes en el estrecho de Ormuz y solicitaba solo el cese de los ataques de Irán a las infraestructuras civiles en los países del Golfo. China y Rusia votaron en contra, ya que, al ser miembros permanentes del Consejo, su voto funciona como veto, por lo que el texto no fue aprobado.

En esa línea, Vassily Nebenzia, embajador ruso dijo que su país rechaza los ataques a todos los objetivos civiles tanto en Irán como en los países de la región y que no podía apoyar un texto que representaba “un precedente peligroso para la ley internacional del mar, para cualquier esfuerzo de paz, así como para la autoridad del Consejo de Seguridad”.


Nebenzia manifestó que las acciones de Irán no eran la única fuente de desestabilización en este conflicto. Y llamó a no ignorar los ataques de Estados Unidos e Israel contra la población y el territorio iraní.

Por su parte, Fu Cong, embajador chino agregó que el texto «no logra capturar las causas profundas del conflicto de manera integral y equilibrada». También expresó que Estados Unidos e Israel son los instigadores de este conflicto y que la razón principal de la interrupción de la navegación en el estrecho de Ormuz son las acciones militares ilegales de Israel y Estados Unidos contra Irán.


La autoridad china justificó su voto diciendo que, de aprobarse la resolución, habría «proporcionado una apariencia de legitimidad a operaciones militares no autorizadas» y «otorgado una licencia para usar la fuerza, exacerbando aún más las tensiones».  Fu añadió que el Consejo de Seguridad no debe apresurarse a votar un proyecto sobre el que existen serias preocupaciones entre los miembros.

En esta línea, António Guterres llamó a todas las partes a cumplir con sus obligaciones en materia de derecho internacional y expresó que la infraestructura civil no puede ser atacada, incluso si son consideradas objetivos militares. Según Guterres, el derecho internacional humanitario seguirá prohibiendo los ataques contra ellas si se espera que causen daños a la población civil. 

Guillermo Whpei