
El deterioro del suministro energético impacta en la salud pública de la isla. El escenario se da en medio de medidas restrictivas impulsadas por Estados Unidos.
La semana pasada desde la ONU alertaron en sus informes que los hospitales de la isla están teniendo dificultades para sostener los servicios de urgencias y cuidados intensivos. En el último mes, se pospusieron intervenciones quirúrgicas y se han retrasado programas de vacunación y otros tratamientos.
En esta línea, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS) denunció la situación en Cuba, donde la escasez de energía está impactando en la salud de la población.
Adhanom Ghebreyesus manifestó en sus redes sociales que la salud de los cubanos y las cubanas no puede quedar a merced de la geopolítica, los bloqueos energéticos y los cortes de suministro eléctrico.
Desde la OMS calificaron la situación en la isla como preocupante y destacaron que Cuba lucha por mantener la prestación de servicios sanitarios en un momento de crisis profunda.
Teniendo en cuenta este escenario, las Naciones Unidas propusieron un plan de emergencia para la isla que incluye el suministro de combustible y se centra en los sectores de salud, agua, saneamiento, seguridad alimentaria, vivienda y educación.
La ONU contará con una inversión de 94,1 millones de dólares para responder a necesidades urgentes y mantener los servicios esenciales para la población cubana.
El coordinador residente Francisco Pichón explicó que el objetivo es llegar a las provincias afectadas y velar porque las personas tengan agua potable. Además, realizarán seguimiento de las operaciones con visitas sobre el terreno.
Para Pichón, la disponibilidad de combustible es indispensable para garantizar la viabilidad de la intervención. Esto se agravó luego del 3 de enero, tras el ataque estadounidense en Venezuela con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Desde ese momento se bloqueó el suministro desde la República Bolivariana hacia Cuba, lo que agravó la crisis.
Porque este escenario no es nuevo, Cuba ha sufrido siete apagones generales desde finales de 2024, por el deterioro de las centrales eléctricas y la escasez de combustible. A esto se suma que Donald Trump impuso un bloqueo petrolero de facto a la isla a principios de este año, amenazando con imponer aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a La Habana.
Sobre esto, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que ningún petrolero ha atracado en Cuba desde el 9 de enero y que «las conversaciones con Washington aún están en la fase inicial».
Estados Unidos redobla la apuesta
Lejos de ir por la vía diplomática, el 27 de marzo el presidente estadounidense dijo “Cuba es la siguiente”, al destacar los dos conflictos de este año, en enero en Venezuela y a inicios del mes en Irán.

En su declaración, Trump afirmó que MAGA quiere fuerza y victoria, que si bien construyó un ejército fuerte para no usarlo es cierto que “a veces hay que usarlo”, expresó. Además, durante su discurso en la Cumbre Prioritaria del FII en Miami dijo “Cuba será la siguiente. Por cierto, finjan que no dije eso, por favor ignoren esa declaración. Muchas gracias». «Cuba es la siguiente”, reafirmó.
Sobre esto también se pronunció el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien reiteró que lo que se busca es generar presión para que Cuba impulse un cambio de régimen y que además es necesario un nuevo liderazgo para mejorar la situación económica de la isla.
Rubio declaró en una conferencia de prensa en París, luego de una reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G7, dijo que la economía de Cuba necesita cambiar, y no puede cambiar a menos que cambie su sistema de gobierno porque es un sistema absurdo, que el pueblo cubano sufre porque el país es incapaz de integrarse al siglo XXI.
La ONU intenta correrse de los intereses geopolíticos para poner el foco en los efectos que se extienden sobre el sistema de salud, con dificultades para sostener servicios críticos y garantizar la conservación de medicamentos, así como sobre la producción de alimentos, el transporte y el acceso al agua. En ese escenario, el plan impulsado por la ONU busca sostener servicios esenciales y evitar un deterioro mayor en las condiciones de vida de la población.
A su vez, desde las Naciones Unidas señalan que el bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba desde 1962 es una política cuestionada de manera reiterada por la comunidad internacional que a lo largo de las últimas décadas ha votado en la Asamblea General a favor de su levantamiento.
En ese marco, distintos informes de la ONU advierten que las restricciones financieras y comerciales limitan la capacidad de Cuba para insertarse en el sistema económico internacional, generando costos adicionales y condicionando su desarrollo. La población no puede quedar en medio de las disputas, remarcan desde la ONU.
