
Los ataques israelíes contra posiciones del grupo Hezbolá y la intensificación de las operaciones militares han provocado una grave crisis humanitaria en el Líbano, con cientos de muertos, miles de familias desplazadas y crecientes alertas de organismos internacionales.
Desde hace dos semanas el Líbano se ha convertido en el país más golpeado por la escalada de la guerra después de la República Islámica de Irán. Según estimaciones de la ONU, más de 600 personas murieron en los ataques israelíes, mientras que alrededor de 700.000 han sido desplazadas. Autoridades libanesas advierten que las cifras podrían ascender si Israel continúa con los bombardeos y operaciones por tierra.
El Ejército israelí ataca por aire y por tierra varios puntos del Líbano, incluida la capital, Beirut. Según declararon las autoridades de Israel, ahí es donde se encuentran “objetivos” del grupo chiita Hezbolá. Sin embargo, estadísticas oficiales de el Líbano sostienen que la mayoría de las víctimas mortales son civiles.
El 2 de marzo, el gobierno de Israel ordenó la evacuación de civiles de 53 localidades y zonas densamente pobladas en el Líbano. Luego de la intensificación de los ataques aéreos, miles de familias debieron huir en minutos y la vida de millones de personas ha sido perjudicada en una escalada regional sin precedentes.
Por otro lado, alrededor de 120.000 personas desplazadas se encuentran actualmente en centros habilitados por el gobierno libanés, mientras que muchas familias se alojan en casas de parientes o amigos. Algunos desplazados continúan buscando un lugar donde quedarse, algunos de ellos ya vivieron esta situación durante las hostilidades de 2024 y huyeron buscando refugio en Beirut, en el Monte Líbano o en las zonas del valle de la Bekaa.
Esta nueva escalada militar en Medio Oriente ha provocado no sólo víctimas civiles sino que ha dañado y destruido infraestructura vital, lo que requiere una respuesta inmediata de toda la región. Desde ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, sostienen que casi 25 millones de personas en los países afectados eran refugiadas, desplazadas internas o refugiadas que recientemente habían regresado a sus hogares en condiciones precarias.
La Agencia de la ONU sostuvo que coordinará la respuesta para la población refugiada en nombre de las Naciones Unidas y del conjunto de la comunidad humanitaria, en apoyo a los gobiernos nacionales. Sostuvieron que se están realizando esfuerzos para brindar asistencia humanitaria para salvar vidas en los países afectados y para mantener servicios esenciales para las familias refugiadas existentes.
Por otro lado, ACNUR expresó que es imperioso que todos los civiles que necesiten desplazarse para buscar protección lo puedan hacer a través de un paso seguro y que eso debe ser garantizado por los Estados en la región. A su vez, la Agencia expresa preocupación por el bienestar de la población civil y de las familias desplazadas en todos los países afectados por los ataques de estas últimas semanas incluidos los países del Golfo, Azerbaiyán, Chipre, Irán, Irak, Israel, Jordania, el Líbano y Siria.
Entre las mayores preocupaciones de ACNUR en el Líbano está el financiamiento, ya que el país sólo cuenta con un 14% de financiación y la Agencia debe trabajar a contrarreloj para reponer sus reservas de artículos esenciales como colchones y mantas, por ejemplo.
La Agencia de la ONU llama a la solidaridad internacional rápida y sostenida para poder seguir apoyando al Gobierno y a las autoridades libanesas en la respuesta a las necesidades de las miles de personas desplazadas, así como de quienes siguen atrapados en zonas peligrosas o huyendo de sus hogares.

Entre las principales consecuencias del conflicto regional se encuentran las pérdidas humanas, muchas familias perdieron a sus seres queridos además de sus hogares, sus barrios y sus medios de vida. Mientras el conflicto aumenta, el sufrimiento de miles de civiles desestabiliza no sólo al país sino a toda la región de Medio Oriente.
Desde la ONU insisten en que los civiles deben ser protegidos en todo momento, y es de suma importancia garantizar acceso humanitario seguro y sin trabas para que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que Medio Oriente está sumido en una catástrofe que no tiene precedentes y que además podría descontrolarse si Estados Unidos, Israel e Irán continúan con los bombardeos, que según estiman, durante la semana pasada se dio el mayor número de disparos desde el inicio del conflicto.
En esta línea, la Dra. Hanan Balkhy, directora de la agencia sanitaria de la ONU, manifestó que la OMS se estaba preparando “para riesgos químicos, radiológicos, nucleares y biológicos”.
Balkhy destacó que lo que preocupa ahora a la Organización es la devastación medioambiental, ya que recibieron múltiples informes de “lluvia negra” cargada de petróleo en Irán, luego de que la capital se viera sumergida en humo negro durante la semana pasada, cuando una refinería fue bombardeada.
Las agencias de la ONU hacen un llamado a todos los actores a que vuelvan a la diplomacia, las negociaciones y los debates a través de la vía pacífica y se abstengan del conflicto bélico como forma de resolver conflictos, ya que esto afecta no sólo a las poblaciones civiles sino que tienen consecuencias medioambientales a largo plazo.
