
A tres años del inicio del conflicto, organismos internacionales denuncian crímenes de guerra y falta de respuesta global.
El 15 de abril se cumplió el tercer aniversario del brutal conflicto de Sudán entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y sus respectivos aliados que continúa intensificándose y causando daños terribles a la población civil, según indican desde Amnistía Internacional.
En esta línea Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, afirmó que las partes en el conflicto “han atacado deliberada e indiscriminadamente a la población civil, especialmente durante y después de la toma de pueblos y ciudades en todo el país. Además, continúan bloqueando el acceso de la ayuda humanitaria a personas que la necesitan desesperadamente”.
Por otro lado, sostuvo que las respuestas de la Unión Africana, el Consejo de Seguridad de la ONU y otros actores internacionales y regionales, han sido “limitadas, tibias e insatisfactorias”. Además, agregó que no han hecho más que envalentonar a los perpetradores de esta guerra para continuar con sus ataques, a su vez, Callamard afirmó que el mundo debe dar prioridad de manera urgente a la protección de los civiles en Sudán.
Amnistía también pidió apoyo a la comunidad internacional para que den prioridad a la rendición de cuentas por los crímenes de derecho internacional y los abusos y violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en Sudán.
Sobre eso, Agnès Callamard sostuvo que el conflicto en Sudán es ignorado y relegado deliberadamente y que detrás de esa desatención hay miles de seres humanos padeciendo “un sufrimiento indescriptible mientras el mundo mira hacia otro lado. Esto tiene que acabar”.
Un informe realizado por la Misión Internacional Independiente de Investigación sobre Sudán publicado en febrero, dio a conocer que en la guerra en ese país se cometieron al menos tres actos de genocidio, entre los que se detallan: “asesinar a miembros de un grupo étnico protegido; causar graves daños físicos y mentales; e infligir deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucción física total o parcial del grupo”.
Mohamed Chande Othman, presidente de la Misión, afirmó que la magnitud, la coordinación y el respaldo público de la operación por parte de los altos mandos de las Fuerzas de Apoyo Rápido demuestran que los crímenes cometidos en El Fasher y sus alrededores “no fueron excesos aleatorios de la guerra”.
Una guerra dirigida contra la población civil
Amnistía Internacional documentó ataques sistemáticos contra la población civil por parte tanto de las RSF como de las SAF. En sus informes, advierten de violaciones cometidas contra civiles entre las que mencionan homicidios, violaciones en grupo, esclavitud, tortura y desapariciones forzadas. Todas constituidas como crímenes de guerra y algunas de ellas también podrían ser calificadas como crímenes de lesa humanidad.
En abril de 2025, en un ataque a gran escala sobre Zamzam, las RSF y sus fuerzas aliadas mataron civiles, tomaron rehenes y saquearon y destruyeron bienes. En este campo de personas internamente desplazadas más grande de la provincia de Darfur, las RSF también incendiaron viviendas y provocaron daños en infraestructuras civiles fundamentales. Durante estos tres años alrededor de 400.000 personas fueron desplazadas según indicaron desde Amnistía Internacional.
Por otro lado, las SAF también han llevado a cabo ataques aéreos contra zonas civiles, como el ocurrido en la ciudad de Kabkabiya en Darfur Septentrional, donde murieron decenas de civiles. Las SAF y sus fuerzas aliadas también atacaron defensores y defensoras de los derechos humanos por considerarlos colaboradores de las RSF.
Miembros de la red sudanesa de base Salas de Respuesta de Emergencia que se oponen a la guerra y personas consideradas afines a las fuerzas contrarias también sufrieron ataques, hostigamiento, detención arbitraria y homicidios.
Al mismo tiempo, los combates entre las SAF y las RSF en la región de Kordofán también están teniendo un alto precio en vidas de civiles. La ciudad de El Obeid, en Kordofan del Norte, actualmente, está bajo el asedio de las RSF.
Al respecto, Agnès Callamard afirmó que el margen para evitar que en El Obeid y en otras partes de la región de Kordofán se repita lo que ocurrió en El Fasher se reduce si no se ejerce sobre ambas partes una presión diplomática coordinada, y si esto no sucede, “será inevitable que se repitan las atrocidades en masa perpetradas en El Fasher”, añadió.
A tres años de iniciado el conflicto armado, lejos de solucionarse en el corto plazo, existe un alto riesgo de que la guerra se extienda al estado del Nilo Blanco o a otras zonas del país. Amnistía Internacional señala que durante este tiempo no ha habido tregua para la población civil, que se encuentra “atrapada en un ciclo sin fin de muerte, desplazamiento y hambre”.
