
Según la OIT, los países ricos concentran las ganancias de productividad mientras que las economías en desarrollo enfrentan los efectos disruptivos sin herramientas para adaptarse.
Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial analiza cómo la inteligencia artificial generativa (IAG) impactará en los mercados globales, acentuando una profunda desigualdad entre naciones.
El documento sostiene que si bien las economías avanzadas enfrentan un mayor riesgo de automatización, son los países en desarrollo los que sufren una brecha digital que les impide aprovechar los beneficios de productividad de esta tecnología.
Desde la OIT destacan que se revela una asimetría crítica, donde los empleos vulnerables al desplazamiento suelen estar conectados, mientras que los puestos que podrían verse potenciados no poseen la infraestructura digital necesaria.
Al mismo tiempo, el informe se basa en encuestas sobre habilidades laborales para demostrar que las mediciones estándar suelen sobreestimar el impacto en los países en desarrollo, ya que no consideran que sus trabajadores realizan menos tareas analíticas no rutinarias. Por eso, el estudio advierte que los efectos negativos de la IA generativa podrían sentirse antes que sus beneficios económicos.
Diferencias entre los países ricos y pobres
El informe de la OIT muestra que existe una relación directa entre el nivel de desarrollo económico y la exposición a la IA generativa. Mientras que en los países de mayores ingresos alrededor del 32% está expuesto a estos cambios, en los de bajos ingresos la cifra desciende al 15%, lo que se explica a partir de que las economías desarrolladas concentran más trabajos en servicios y oficinas, que son los más afectados por la “automatización” de sus labores.
Por otra parte, el estudio señala la fuerte desigualdad en términos de acceso a las tecnologías. En los países más pobres, muchos trabajadores en puestos vulnerables tienen la conectividad suficiente como para verse afectados rápidamente por la automatización. Sin embargo, quienes podrían beneficiarse de estas herramientas enfrentan grandes limitaciones de infraestructura, lo que les impide aprovecharlas, definido por la OIT como “cuellos de botella”.
Se estima que cerca de 66,9 millones de empleos a nivel mundial, que podrían mejorar con el uso de la IA, no pueden hacerlo por falta de acceso a internet. En cambio, en los países más desarrollados, tanto los trabajadores en riesgo como los que pueden beneficiarse trabajan en entornos digitalizados, lo que permite una transición más equilibrada.
En esa misma línea, el informe advierte que muchas mediciones tienden a sobreestimar el impacto de la IA en los países en desarrollo. Esto ocurre porque suelen asumir que un mismo trabajo implica las mismas tareas en todos los países del mundo. Sin embargo, en la práctica, incluso aquellos empleos considerados expuestos, los trabajadores de países pobres realizan menos tareas analíticas (las más afectadas por la IA) y más tareas manuales. Por eso, dicen desde la OIT, que cuando se ajusta el análisis a la realidad de cada contexto, el nivel de exposición resulta menor al estimado al inicio del informe.
El estudio también señala riesgos más amplios a nivel social. Uno de ellos es que en las economías desarrolladas, los empleos administrativos históricamente han sido una vía de acceso al mercado laboral y de movilidad social, especialmente para las mujeres y los jóvenes. En segundo lugar, en los países de menores ingresos existe el riesgo de que la IA cierre esas oportunidades antes de que lleguen a consolidarse, ya que muchas tareas podrían ser reemplazadas por la tecnología. Sumado a esto, la OIT sostiene que estos países cuentan con menos recursos y herramientas institucionales para enfrentar los efectos negativos de la automatización y acompañar a los trabajadores en ese proceso.
¿Cuáles son los trabajos más afectados por la IAG?
Otro de los elementos que señala el informe, es que, a diferencia de olas tecnológicas anteriores que afectaban a trabajos manuales, la IA generativa impacta de manera directa con el trabajo cognitivo, principalmente los trabajos de oficina, apoyo administrativo, programación, diseño, traducción, entre otros.
El estudio subraya que estos empleos de «cuello blanco» son especialmente vulnerables porque la IA generativa destaca en tareas analíticas no rutinarias y altamente digitalizadas. A su vez, representa un mayor riesgo para las mujeres y los jóvenes, quienes suelen ser una proporción muy alta de los puestos de oficina y administrativos en las economías modernas.
El informe de la OIT junto al Banco Mundial señala que el impacto de la IA generativa en los mercados laborales dependerá no solo de las capacidades tecnológicas, sino también de la infraestructura digital, la organización de las tareas y las competencias. Al mismo tiempo, advierten sobre de la necesidad de políticas que amplíen la conectividad digital, apoyen el desarrollo de competencias y fortalezcan las instituciones del mercado laboral y los sistemas de protección social, para garantizar que los beneficios de la IA generativa se distribuyan de manera más equitativa en todo el mundo.
