
José María Balcázar fue elegido titular del Congreso y asumió la presidencia luego de la destitución de José Jerí que sólo estuvo cuatro meses en el cargo, en otro episodio de la inestabilidad política que atraviesa el país desde 2016.
El 19 de febrero el Congreso peruano eligió a José María Balcázar para que asumiera la Presidencia de la República en el gobierno de transición de cara a las elecciones del próximo 12 de abril.
Perú vuelve a repetir la historia con José Jerí, quien, a sólo cuatro meses de haber asumido su cargo, fue destituido por el propio parlamento por “falta de idoneidad” en el cargo. Jerí, a su vez, reemplazó a Dina Boluarte quien también fue destituida del cargo por el Congreso debido a su incapacidad para abordar la crisis de seguridad en el país.
En su mensaje a la nación, Balcázar afirmó que garantizará la organización de elecciones libres y fortalecerá la lucha contra la inseguridad ciudadana; “va a haber una transición democrática y electoral pacífica, transparente, sin ningún tipo de duda en las elecciones”, expresó.
El país sudamericano está dando la imagen de repetir la historia en un plazo muy corto de tiempo, ya que, a través del Congreso, caen sucesivos presidentes y la estabilidad democrática es cuestionada. Desde la Federación Internacional por los Derechos Humanos, sostienen que a partir de 2016 se rompieron las limitaciones institucionales que había para sostener un equilibrio entre los poderes políticos peruanos.
La FIDH añade que en la práctica lo que existe es un “parlamentarismo autocrático” y que si bien en abril se elige al próximo presidente, es posible que también sea destituido por una vacancia contemplada en el artículo n º 113 de la Constitución Política del Perú de 1993.
Ocho presidentes en 10 años
El 2016 es visto en Perú como un año bisagra a partir del que se ha tenido una considerable rotación de presidentes relacionada a crisis institucionales, mociones de censura, renuncias y detenciones. Casi ninguno de estos mandatarios terminó sus períodos de gobierno y algunos fueron investigados antes y después de dejar su cargo.
Durante 10 años, Perú tuvo a los siguientes presidentes: Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Martín Vizcarra (2018-2020), Manuel Merino (2020), Francisco Sagasti (2020-2021), Pedro Castillo (2021-2022), Dina Boluarte (2022-2025), José Jerí (2025-2026) y José María Balcázar (actualidad).
El gobierno que más duró en estos años fue el de Dina Boluarte, quien fuera vicepresidenta de la fórmula ganadora en 2021 junto a Pedro Castillo, que fue destituido en 2022 por una moción de vacancia en su contra. Boluarte asumió el 7 de diciembre de 2022, sin embargo no estabilizó el escenario político peruano, se desataron protestas masivas en distintas regiones del país que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad y según Human Rights Watch, hubo al menos 49 personas asesinadas.

La FIDH sostiene que el Congreso peruano “es tan culpable de la profunda crisis democrática” del país como la expresidenta Dina Boluarte ya que en apenas tres años, la “alianza ultraconservadora ha dañado gravemente el tejido democrático”, insisten desde la organización.
Por otro lado, la socióloga y exministra de la Mujer del gobierno de Pedro Castillo, Anahí Durand, sostuvo que el problema de la democracia en el país no es coyuntural, sino estructural. “Estamos en un deterioro de la democracia peruana bastante significativo, y que ha tenido un último episodio vergonzoso”, afirmó.
Por otro lado, Durand explicó que la crisis tiene raíces profundas. “Hay una mirada más de largo plazo que tiene que ver con la transición mal llevada en el 2000, cuando sale Alberto Fujimori y se mantiene intacto todo su aparato legal constitucional”, explicó.
Actualmente, según un informe del Latinobarómetro de 2023, Perú registra el porcentaje más bajo de satisfacción con la democracia (8 %) y el más alto de insatisfacción (91 %) en comparación con el resto de los países de la región. Estos números indican que la fragmentación más reciente desde la transición a la democracia se produjo antes de la pandemia de COVID-19.
El estudio publicado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) sostiene que la fragmentación partidaria y la polarización han agravado la crisis política y puesto en jaque la viabilidad de la democracia peruana y agrega que «a medida que esta confianza o expectativa disminuye, la democracia como institución se debilita e incluso puede llegar a ser abandonada por la población peruana”.
Analistas sostienen que la continuidad democrática es indispensable para el fortalecimiento del sistema político peruano y que una herramienta que debería ser una excepción, como la vacancia presidencial, no puede ser la regla que rija todo lo demás. A su vez, desde la ONPE manifiestan que para superar esta situación se necesita un proceso a largo plazo de formación política acerca de la importancia de la democracia, el deber de los políticos y los partidos y el ejemplo que deben dar al electorado.
