El Informe Alerta 2026!, elaborado por la Escola de Cultura de Pau, registró 40 conflictos activos durante 2025, seis más que el año anterior. El número muestra que las guerras no solo siguen abiertas, sino que también se suman los focos de violencia. Y detrás de cada uno hay ciudades destruidas, personas desplazadas y poblaciones enteras que terminan viviendo en medio del conflicto.
Récord de conflictos activos y fragmentación global
En 2025 hubo 40 conflictos armados en distintas partes del mundo. La Escola de Cultura de Pau comenzó a utilizar esta metodología en 2007 y solo había alcanzado una cifra similar en 2011. Desde entonces, el registro permite comparar cómo fue cambiando el panorama de los conflictos armados y ver qué regiones concentran la mayor parte de la violencia.
Los conflictos tampoco están repartidos de manera pareja. África concentra 17, seguida por Asia y el Pacífico, con 12, y Oriente Medio, con 7.
También creció la cantidad de conflictos armados internacionales: nueve de los casos registrados en 2025 tuvieron esta característica, la cifra más alta de 2007.
A esto se suma la intensidad de muchos de estos enfrentamientos: la mitad de los conflictos armados superó 1.000 muertes directas durante el año. Además de las víctimas, hubo infraestructuras destruidas y desplazamientos masivos.
Ucrania fue el conflicto más letal de 2025, con más de 78.000 muertes y graves daños en su sistema energético. En Gaza la situación también dejó un saldo enorme: desde fines de 2023 murieron más de 70.000 palestinos en la Franja. El impacto no se limita a las víctimas directas. Los ataques también afectan servicios básicos, viviendas e infraestructura necesaria para sostener la vida cotidiana.
¿Qué hay detrás de los conflictos?
Las causas cambian según cada lugar, pero hay algunos factores que aparecen con frecuencia.
En el 70% de los casos, los enfrentamientos están relacionados con disputas de poder y con el rechazo a estructuras políticas o socioeconómicas del Estado. Más de la mitad también están relacionadas con reclamos de autodeterminación o con enfrentamientos entre comunidades étnicas y religiosas.
El territorio y los recursos naturales aparecen entre los motivos de conflicto. El 47,5% de los casos está relacionado con disputas territoriales o con el control y contrabando de recursos naturales.
Y el mapa de violencia es todavía más amplio. El informe identificó 113 escenarios de alta tensión sociopolítica durante 2025.
Cuando la violencia golpea a la población civil
En medio de estos conflictos, la población civil termina pagando buena parte de las consecuencias. El uso de armamento explosivo de gran potencia y bombas pesadas en zonas pobladas aumentó el impacto sobre quienes no participan directamente de los enfrentamientos.
El hambre aparece también como una herramienta de guerra. Más de 280 millones de personas atravesaron niveles agudos de inseguridad alimentaria o situaciones de hambruna.
Y cuando quedarse ya no es opción, millones de personas tienen que desplazarse. Más de 117 millones de personas tuvieron que abandonar sus hogares a causa de distintos conflictos. De ellas, 67,8 millones fueron desplazadas dentro de sus propios países y 42,5 son personas refugiadas bajo el mandato de Naciones Unidas.
Los números del Informe Alerta 2026! muestran un escenario difícil: más conflictos, más desplazamientos y más civiles viviendo en medio de la violencia.
Las causas pueden ser diferentes, pero muchas de las consecuencias terminan pareciéndose: familias que tienen que irse, comunidades que quedan destruidas y personas que intentan reconstruir sus vidas mientras el conflicto continúa.
Porque las guerras no se quedan solamente en donde se combate. También cambian la vida cotidiana de millones de personas que, muchas veces, no tuvieron nada que ver con el comienzo del conflicto.
